quién es Popi

Nació Ignacio por imperativo legal un nevado 14 de enero de 1964

En Pamplona, en el seno de una familia humilde, cristiana pero sin ninguna simpatía hacia Franco. La infancia de Iñaki transcurrió entre los juegos en pandilla en el parque de la Media Luna, la grasa del taller de mecánica de su padre y el colegio de los Escolapios de Pamplona. Dicen que la verdadera patria de una persona es su infancia, Iñaki así lo cree. Para él resulta sencillo conocer las fronteras de dicha patria porque atesora todos y cada uno de esos momentos infantiles que recuerda con vívida claridad y en más de una ocasión nos ha dejado atónitos por el grado de detalle y precisión que alcanza al recordar. El color de su infancia fue el gris. En una ocasión escribió:

“Largos, interminables pasillos de color gris aguardaban para acoger mi inocencia. Gris era el color de aquella época; gris era la calle, los árboles y las aceras, las casas y la tierra. Gris era el color, el no color, de aquellas gentes en 1964. Gris y lluvia, gris y frío, gris y espera (…) yo sentía fascinación por los colores. Las etiquetas de los detergentes, los juguetes, los chupa-chups y los ojos de mi tía Rosamari eran, por coloridos, los lugares más bellos a los que mirar”.

La vida de Iñaki ha sido, desde el principio, una búsqueda infatigable de color.

Y no resultaba nada fácil encontrarlo en una Pamplona anodina y dominada por todo tipo de miedos. Sobrevivió a los duros tiempos colegiales agarrado a una caja de rotuladores de colores; con su amigo Rafa, todos los sábados se juntaban para dibujar submarinos y aviones, magos y romanos, cualquier cosa que hubieran visto en la película proyectada en el cine parroquial.

De jovencito Iñaki pasó a ser Popi; ese fue el apodo que le tocó. Otros tuvieron peor suerte y se quedaron con el cagao, el jiña o el perro. Para esa época, los 12-13 años, Popi ya era fan de los Beatles y tenía en mente montar un grupo de rock, componer sus propias canciones, dejarse el pelo largo, tocar la guitarra eléctrica, concretamente un Fender stratocaster color sunburst y cantar.

Tardaría unos años, pero con 17 montó Ícaro, un grupo de pop experimental con otros cuatro fulanos tan soñadores como él. Y compuso sus canciones tocando una guitarra Frister speedstar color sunburst. También formó parte del grupo de teatro Txingurritegi, germen del que luego fuera el Iruña PequeñoTeatro. Era tan pésimo actor que incluso él mismo se dio cuenta; por esta razón se dedicaba a realizar los decorados, luces, sonido, dibujar los carteles y cosas por el estilo.

En 1982, con 18 años, es expulsado de Escolapios y repite COU en el instituto mixto nº 3, más conocido como “la Granja”. Para él supone el año de la reafirmación de esa conciencia que había eclosionado un par de años antes y que le habían supuesto la expulsión del colegio. Para ese momento ya tocaba en un grupo de heavy llamado Eros. Son los ochenta; en Pamplona, además de la moda de las hombreras, es la peligrosa década de la heroína y del sida. Amigos que mueren o que quedan sentenciados a muerte. En el entorno de Popi no son pocos los chicos y chicas que se lleva la maldita droga, espoleada por la intransigencia de los que se negaban a vender condones o jeringuillas y la pasividad de un gobierno mudo.

Desde 1983 a 1988 estudia en la facultad de biología de la Universidad de Navarra, la del opus, de donde sale un licenciado en biología que ni siquiera se apunta al paro. En su lugar, coge su guitarra y recorre todos los pueblos en fiestas de la Comunidad tocando con la orquesta Skape (no confundir con el grupo Ska-p que tan solo nos imitó en el nombre). También monta un grupo de rock progresivo experimental llamado 2112, banda con la que graban un disco que consigue gustar a más de uno pero que no acaba de despegar porque en aquella época no se llevaba la intensidad ni la densidad musicalmente hablando.

De 1989 a 1990 saca el título de Máster en Biotecnología Avanzada de la Universitat Autónoma de Barcelona.

De vuelta a Pamplona se casa con su novia de toda la vida, María, monta un grupo de versiones llamado Los Dinosaurios y sufre un accidente de moto que casi lo mata.

En 1994 crea una empresa de diseño gráfico llamada I+D imagen y diseño; muchas de las portadas de los discos de los grupos de la década de los noventa como Pablo Líquido, Txarrena, Koma, Flitter, Chuchín Ibáñez, Barricada o incluso La Pamplonesa son resultado de su creatividad. Más adelante es tentado a abandonar su propio estudio para trabajar por cuenta ajena en una empresa que resultó ser una tapadera de algo y de otra que acabó en concurso de acreedores por ineptitud de su propietario.

De este modo es como Popi a sus 44 años y con tres hijos se queda en el paro. Salen oposiciones a profesor y se apunta, consiguiendo un buen resultado. Desde ese momento es profesor de ciencias en diversos institutos de la comunidad foral de Navarra.

En 2009 le diagnostican un adenocarcinoma renal y en 2010, esta vez sí, consigue plaza en las oposiciones. Después de dos maravillosos años dando clases en el Lekaroz BHI, su destino provisional es el IES Zizur BHI donde conoce a un buen puñado de personas que serán determinantes en los próximos pasos que dé Popi.

De las experiencias en el aula que realizan tanto él mismo como Maite Segura, Jokin Martínez y otros, nace el concepto de Comicreando: mejorar la comunicación entre docentes, alumnado y sociedad en general a través del particular lenguaje del cómic. Englobados todos ellos dentro del grupo de convivencia del que forman parte, sus trabajos son premiados por instituciones como la FAD (Fundación de ayuda contra la drogadicción), Acción Magistral, MEP (Mejora tu Escuela Pública).

En 2015 publica el libro Para educar Comicreando, para el cual cuenta con la inestimable colaboración de Maite Segura y de Iñaki Redín, Kaki, su hijo.

Actualmente intenta compatibilizar ser profesor del IES Barañáin con las complicaciones derivadas de su estado de salud.

Educar sin drogas es para Iñaki la culminación de un buen montón de experiencias,

sucesos reales que describen la realidad de la educación tal como es. Sería injusto decir que Popi ha hecho solo este viaje, sin coautores. Porque en realidad, Educar sin drogas es el lugar donde se reúnen todas las personas que han sido parte de la vida como profesor del autor, amigos y compañeros que han colaborado y ayudado a que este trabajo sean los seiscientos cincuenta gramos de la realidad más tangible de la que Popi ha sido testigo.

En la actualidad Popi se encuentra dando forma a su próximo proyecto, un trabajo que aunará música, ilustración y literatura.