“¿Estás atento?” la otra cara del TDAH

El documental cuenta con entrevistas a psiquiatras, psicólogos, médicos del sistema público de salud, educadores sociales de Centros de Atención a la Infancia, maestros, periodistas, y padres y mad…

Origen: ¿Estás atento?: la otra cara del TDAH – Mad In America Hispanohablante

Os presentamos: “¿Estás atento?: la otra cara del TDAH”. Un documental elaborado por Humanistas de Carabanchel sobre el fenómeno del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.El documental cuenta con entrevistas a psiquiatras, psicólogos, médicos del sistema público de salud, educadores sociales de Centros de Atención a la Infancia, maestros, periodistas, y padres y madres afectadas.
En él se aborda el asombroso auge del diagnóstico desde su aparición en el DSM III en 1980, al que ya se hizo referencia en esta reseña; el abuso en la prescripción de potentes psicofármacos derivados de las anfetaminas desde edades muy tempranas para su tratamiento y la espectacular expansión de las ventas de medicamentos relacionados. En el documental se hace referencia también a la gran influencia del marketing farmacológico en el abordaje del tratamiento al TDAH y la creciente patologización de la infancia y adolescencia. Esta patologización desmedida es entendida, por alguna de las protagonistas del documental y por nosotras mismas, como una suerte de violencia del sistema, que señala y declara como enfermo aquello que no entiende y que anula la voluntad humana a través de diagnosticar y medicar comportamientos.

Lancet Psychiatry debe retirar el estudio ENIGMA sobre el TDAH

La conclusión de los autores de que las personas con TDAH tienen el cerebro más pequeño se desmiente con sus propios datos.

Origen: Lancet Psychiatry debe retirar el estudio ENIGMA sobre el TDAH // Michael W. Corrigan y Robert Whitaker – Mad In America Hispanohablante

 

La revista médica con sede en el Reino Unido, Lancet Psychiatry, ha publicado recientemente un estudio titulado “Diferencias en el volumen cerebral subcortical en sujetos con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) en niños y adultos: Un mega-análisis transversal” (Subcortical brain volume differences in participants with attention deficit hyperactivity disorder in children and adults: A cross-sectional mega-analysis). Según el informe, que cuenta con 82 autores, el estudio facilita pruebas definitivas de que las personas con TDAH tienen sus cerebros alterados, son más pequeños. Pero como se deduce de la siguiente revisión detallada, el estudio está muy lejos de probar esas afirmaciones.

 

 

Diferencias en el volumen cerebral subcortical en los participantes con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) en niños y adultos: Un mega-análisis transversal (Subcortical brain volume differences in participants with attention deficit hyperactivity disorder in children and adults: A cross-sectional mega-analysis)Hoogman M, Bralten J, Hibar DP, Mennes M, Zwiers MP, Schweren LSJ, et al.

The Lancet Psychiatry, 15 de febrero de 2017

Traducción del abstract recogido de Fundación FEMEBA

Resumen

Antecedentes: los estudios de neuroimagen han mostrado alteraciones estructurales en varias regiones cerebrales en niños y adultos con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). A través de la formación del grupo de trabajo internacional ENIGMA ADHD, tuvimos como objetivo abordar las debilidades de los estudios y metanálisis anteriores de estudios de imágenes, a saber, el tamaño inadecuado de la muestra y la heterogeneidad metodológica. Nuestro objetivo fue investigar si existen diferencias estructurales en niños y adultos con TDAH en comparación con aquellos sin este diagnóstico.

Métodos: en este mega-análisis transversal, se utilizaron los datos de la colaboración internacional del Grupo de Trabajo ENIGMA, que en el presente análisis se congeló el 8 de febrero de 2015. Cada sitio individual analizó las secuencias T1 de las resonancias magnéticas de cerebro utilizando un protocolo armonizado, comparando individuos con TDAH con aquellos que no tienen este diagnóstico. Nuestro resultado primario fue evaluar las diferencias entre casos y controles de las estructuras subcorticales y el volumen intracraneal a través de la agrupación de todos los datos individuales de todas las cohortes en esta colaboración. Para este análisis, los valores de p fueron significativos con el umbral corregido por la tasa de falsos descubrimientos de p = 0,0156.

Resultados: nuestra muestra comprendía 1713 participantes con TDAH y 1529 controles de 23 sitios con una edad media de 14 años (rango 4-63 años). Los volúmenes de los núcleos accumbens (d = -0,15 de Cohen), amígdala (d = -0,19), caudado (d = -0,11), hipocampo (d = -0,11), putamen (d = 0,14), y el volumen intracraneal (d = -0,10) fueron menores en los individuos con TDAH en comparación con los controles. No hubo diferencias en el tamaño del volumen en pallidum (p = 0,95) ni tálamo (p = 0,39) entre las personas con TDAH y los controles. El modelado exploratorio de los cambios a lo largo de la vida sugirió un retraso en la maduración y un retraso de la degeneración, ya que los tamaños de efecto fueron más altos en la mayoría de los subgrupos de niños (<15 años) que en los adultos (> 21 años): en los accumbens (Cohen d = -0,19 vs -0,10), amígdala (d = -0,18 vs -0,14), caudado (d = -0,13 vs -0,07), hipocampo (d = -0,12 vs -0,06), putamen (d = -0,18 vs -0,08), y volumen intracraneal (d = -0,14 vs 0, 01). No hubo diferencia entre niños y adultos para el pallidum (p = 0,79) o el tálamo (p = 0,89). Las diferencias entre los casos y los controles en los adultos fueron no significativas (todos p> 0,03). El uso de fármacos psicoestimulantes (todos p> 0,15) o las puntuaciones de los síntomas (p> 0,02) no influyeron en los resultados, ni la presencia de trastornos psiquiátricos comórbidos (p> 0, 5).

Interpretación: con el mayor conjunto de datos reunidos hasta la fecha, añadimos nuevos conocimientos sobre reducciones bilaterales en el volumen de la amígdala, núcleo accumbens, e hipocampo en el TDAH. Se extiende la teoría del retardo de maduración cerebral para TDAH para incluir las estructuras subcorticales y refutar los efectos de la medicación sobre el volumen cerebral sugerido por meta-análisis anteriores. Los análisis a lo largo de la vida sugieren que, en ausencia de estudios longitudinales con suficiente poder, la muestra transversal ENIGMA que incluye seis décadas de edades proporciona un medio para generar hipótesis sobre las trayectorias de vida en los fenotipos cerebrales.

Financiación: Institutos Nacionales de Salud.

 

 

El estudio está afectado de graves deficiencias metodológicas, ausencia de datos, y contiene errores y omisiones estadísticas. La conclusión de que los individuos con TDAH tienen los cerebros más pequeños es desmentida mediante el cálculo del “tamaño del efecto” que pone de relieve que los volúmenes cerebrales individuales en el TDAH y en las cohortes de control se solapan ampliamente. Los autores tampoco discuten el hecho de que la cohorte con TDAH tuvo puntuaciones de CI más altas. (Consultar la actualización del editor al final del artículo sobre los datos de CI).

A pesar de estos errores científicos, el estudio dio pie a titulares en muchos países de todo el mundo. Yahoo Newssugirió que el estudio “probaba la realidad” del TDAH. Lancet Psychiatry debe retirar inmediatamente la publicación del estudio y los medios han de redactar nuevos titulares que informen a los clínicos y a los padres de los verdaderos resultados de este estudio, incluyendo los datos del CI.

 

Lo qué defiende el estudio y sus titulares

En el estudio, Martine Hoogman y sus 81 co-autores realizaron un análisis secundario mediante datos de escáneres MRI usados para medir los volúmenes cerebrales en 1713 pacientes diagnosticados de TDAH y 1.529 individuos sin este diagnóstico. Estos datos se recogieron en 23 centros de todo el mundo. Los autores escribieron que su estudio “utilizando el conjunto de datos más grande hasta la fecha” documentaba que “los volúmenes del núcleo accumbens, la amígdala, el caudado, el hipocampo, el putamen, y el volumen intracraneal eran más pequeños en los individuos con TDAH al ser comparados con los controles” (p.1).

Hay muchas declaraciones similares en el artículo que afirman que este estudio proporciona pruebas de que los volúmenes cerebrales más pequeños son característicos de los individuos con un diagnóstico de TDAH. En su análisis, los autores también declararon que investigaron la exposición de la cohorte con TDAH a la medicación estimulante y comprobaron que los fármacos no desempeñaban ningún papel como posible causa de los volúmenes más pequeños. “Nosotros… desmentimos los efectos de la medicación sobre el volumen cerebral como se ha sugerido en meta-análisis previos”, escribieron (p.1).

Se trata de un estudio internacional extenso, financiado por los Institutos Nacionales de Salud. Sus resultados, concluyen los autores, contienen mensajes importantes para los clínicos: “Los datos de nuestro análisis de gran potencia confirman que los pacientes con TDAH tienen alteraciones cerebrales y por lo tanto que el TDAH es un trastorno cerebral. Es un mensaje claro que los médicos han de transmitir a los padres y a los pacientes, lo que puede ayudar a reducir el estigma de que el TDAH es sólo una etiqueta para niños difíciles, y causado por la incompetencia de los padres. Esperamos que este trabajo contribuya a que el público en general entienda mejor el TDAH” (p.7).

Los comunicados de prensa enviados a los medios de comunicación reflejaban las conclusiones del artículo y los titulares de los medios de comunicación, a su vez, resumieron con precisión los comunicados de prensa. He aquí una muestra de los titulares [Ver nota 2, al final del texto]:

 

The Telegraph“El TDAH es un trastorno cerebral, no una etiqueta para padres incompetentes, dicen los científicos”

Henry Bodkin, el 16 de Febrero de 2017

Newsweek“El estudio halla que el cerebro de quienes padecen TDAH es más pequeño”

 

Conor Gaffey, el 16 de Febrero de 2017

WebMD“El estudio con imágenes confirma diferencias en el cerebro de las personas con TDAH”

Robert Preidt, el 15 de Febrero de 2017

CNN“El cerebro de quienes tienen TDAH muestra estructuras mas pequeñas asociadas a la emoción”

Susan Scutti, el 15 de Febrero de 2017

 

Al unísono, las declaraciones de los autores y los titulares de los medios de comunicación crean un mensaje público poderoso. Ahora los padres de los niños con este diagnóstico creerán que sus niños tienen algo estropeado en el cerebro. Los propios niños pensarán que esto es cierto, y este “conocimiento” definirá aún más su auto-percepción. Aunque Hoogman y sus colegas afirmaban que este conocimiento “hará disminuir el estigma del TDAH”, resulta más probable que sea cierto lo contrario: que aumente el estigma, ya que lo que se dice al público es que el niño diagnosticado con TDAH no es un niño normal. El estudio implica que los niños con TDAH sufren de un “cerebro deficitario” imperfecto, y que esto es cierto en todos y cada uno de los niños cada niño que tiene este diagnóstico.

Dadas las implicaciones de las afirmaciones de este estudio, merece que se analice en detalle. ¿Apoya el estudio la conclusión de que los niños y adultos con TDAH tienen un “cerebro alterado”, como lo demuestra el menor volumen de diferentes regiones cerebrales? ¿Han presentado los autores datos que de forma convincente “refuten” los estudios previos que sugieren que la exposición a los medicamentos podría ser una causa de los volúmenes cerebrales más pequeños?

Para iniciar esta revisión, comenzaremos con un hallazgo sorprendente, escondido en un lugar inusual, en el apéndice del estudio. Y entonces podremos imaginar cómo podrían haber sido los titulares de los medios de comunicación si los autores se hubieran centrado en estos datos.

 

Titular alternativo: ¡Un amplio estudio desvela que los niños con TDAH tienen coeficientes de inteligencia más altos!

Para descubrir este hallazgo, hay que gastar 31,50 $ en comprar el artículo y después realizar una solicitud especial a Lancet Psychiatry para que se le envíe el apéndice. Seguidamente, descubrirá, en las páginas 7 a 9 del apéndice, una “Tabla 2” que proporciona las puntuaciones del CI (Coeficiente de inteligencia) para la cohorte de TDAH y los controles.

Aunque el estudio se realizó en clínicas de 23 lugares, sólo 20 aportaron los datos comparativos del coeficiente intelectual. En 16 de las 20, la cohorte TDAH tenía un CI superior en promedio al grupo control. En las otras cuatro clínicas, el TDAH y los grupos de control tuvieron el mismo CI promedio (con las puntuaciones medias de CI para ambos grupos en un intervalo de dos puntos). Así, en 20 lugares el grupo TDAH tenía una puntuación media en el CI igual o superior a la puntuación media de CI del grupo de control.

Puntuaciones CI

Colores:

Azul: Puntuación Coeficiente Intelectual (CI) más alta en TDAH

Amarillo: Misma puntuación en ambos grupos, o una diferencia menor de dos puntos.

 

 

En la actualidad, se da por hecho que los niños con TDAH, al sufrir de un “trastorno cerebral”, son menos capaces de prestar atención y concentrarse en la escuela, y por lo tanto están de algún modo cognitivamente afectados. Los autores de este estudio comunicaron los hallazgos que revelan que el TDAH es un trastorno del cerebro. Pero si la puntuación media del CI de la cohorte con TDAH es mayor que la puntuación media de los controles, ¿no resulta necesario reevaluar esta hipótesis básica? Si los participantes con TDAH tienen cerebros más pequeños, plagados de “estructuras alteradas”, entonces ¿por qué son tan inteligentes como, o incluso más inteligentes que, los participantes del grupo de control?

Los autores, sin embargo, eligieron esconder los datos del CI en un apéndice que no es fácil de conseguir. Incluso después de comprar el artículo, hay que hacer una solicitud especial para obtener el apéndice. ¿Por qué? ¿Y por qué los autores no discutieron los datos del CI en su artículo, ni lo usaron en sus análisis? Cuando una investigación científica conduce a un resultado sorprendente que contradice radicalmente la afirmación principal del estudio, los autores tienen el deber –por fidelidad a los valores éticos que supuestamente rigen la ciencia— de presentar esos resultados. Pero los autores de este estudio no lo hicieron, y esta es una razón importante por la que el estudio ha de ser retirado de la revista.

De hecho, si los datos del CI se hubieran resaltado en el abstract del estudio y en los medios de comunicación, el público estaría inmerso en otro debate: ¿Es posible que los niños diagnosticados con TDAH sean más inteligentes que la media? ¿Tal vez estamos medicando a millones de niños brillantes porque son más propensos al aburrimiento y las escuelas no les proporcionan entornos de aprendizaje estimulantes?

Los autores afirman que su estudio reducirá el estigma del TDAH. Si estuvieran realmente interesados en reducir el estigma asociado al TDAH informar que las puntuaciones del CI en los niños con ese diagnóstico son iguales o más altas que las puntuaciones CI en los controles en los 20 lugares, habría hecho exactamente eso.

 

No hallaron que los niños diagnosticados de TDAH tuvieran volúmenes cerebrales más pequeños

Mientras que las afirmaciones en el resumen del estudio y el comunicado de prensa consiguiente hablaba de conclusiones sólidas y definitivas, y dio lugar a los titulares de los medios de comunicación indicando que “el estudio encontró que los cerebros de los pacientes con TDAH son más pequeños”, una revisión de los “tamaños del efecto” desvela que no se encontró algo así.

Cuando el público lee que un estudio demuestra que los niños diagnosticados con TDAH tienen volúmenes cerebrales más pequeños, la mayoría de la gente naturalmente asume que esta es una característica que se encuentra en todos los niños con este diagnóstico. Se supone que los investigadores determinaron lo que es un volumen “normal” (la media del volumen cerebral de un grupo control), y luego comprobaron que la mayoría, si no todos, de los diagnosticados con TDAH tienen volúmenes cerebrales más pequeños que la media.

Pero aquí este no fue el caso.

En este estudio, los autores agruparon los datos de los escáner cerebrales con MRI de los 3.242 participantes del estudio (que se recogieron y archivaron en los 23 centros) y luego calcularon, para cada cohorte, la media de los volúmenes intracraneales y la media para los volúmenes de cada región cerebral específica. Muestran las diferencias para cada una de estas comparaciones y el “tamaño del efecto” de las diferencias. Este es el aspecto crucial de los resultados que se debe considerar y entender: el tamaño del efecto revela la verdadera fuerza de los hallazgos y en qué medida se da un solapamiento entre los volúmenes individuales en ambos grupos, estableciendo así la probabilidad de que un individuo del grupo con TDAH tenga un volumen cerebral más pequeño que un individuo del grupo de control.

Por ejemplo, los autores informan de un tamaño de efecto Cohen d de 0,19 de las diferencias entre el volumen medio del núcleo accumbens en niños menores de 15 años. Según los autores, “el núcleo accumbens, con su papel prominente en el procesamiento de la recompensa, es central en la disfunción motivacional y emocional de los pacientes con TDAH” (p.7). El tamaño de efecto Cohen d varía de cero a tres y, por lo tanto, se entiende que 0,19 refleja un efecto pequeño. Sin embargo, en este estudio, y en los jóvenes menores de 15 años, fue el tamaño de efecto más grande encontrado entre todas las comparaciones del volumen cerebral realizadas. (Para tener más información sobre el tamaño del efecto, acceda a este artículo de Robert Coe: It’s the effect size, stupid – Es el tamaño del efecto, idiota). En concreto, esto es lo que significa el tamaño de efecto 0,19:

  • Aproximadamente el 58% de los jóvenes con TDAH en esta muestra reunida tenían un volumen del núcleo accumbens por debajo de la media del grupo de control, mientras que el 42% de los jóvenes con TDAH tenían un volumen del núcleo accumbens por encima del promedio del grupo de control.
  • Por lo tanto, si Vd. supiera el volumen de un niño elegido al azar, tendría un 54% de probabilidad para adivinar correctamente a cuál de las dos cohortes –TDAH o control sano– pertenece el niño.

En pocas palabras, si Vd. lanza una moneda al aire para adivinar a cuál de las dos cohortes pertenece el niño, las probabilidades de estar en lo cierto serían casi las mismas. El valor diagnóstico de una exploración cerebral mediante resonancia magnética, de acuerdo con los hallazgos de este estudio, tendría solo algo más de valor predictivo que lanzar una moneda al aire.

Hay formas de visualizar el solapamiento de estos datos. Si se marcan las medidas del núcleo accumbens individuales para cada uno de los 1,637 niños menores de 15 años de este estudio, con un punto rojo para los participantes del TDAH y un punto negro para los controles, se vería un revoltijo de puntos rojos y negros. Habría un porcentaje ligeramente mayor de puntos rojos situados en la mitad inferior de la escala y un porcentaje ligeramente mayor de puntos negros en la mitad superior, pero se podía ver inmediatamente –por la mezcla de puntos– que el “pequeño volumen cerebral” no es una característica que distingue a los individuos dentro de la cohorte de TDAH. Los volúmenes individuales del cerebro varían enormemente, algo que es cierto para ambas cohortes, y todo lo que muestra la agrupación de estos datos es que hay una posibilidad ligeramente mayor de que un niño concreto diagnosticado de TDAH, al compararlo con un niño de la cohorte de los controles, tenga un volumen medio del accumbens representado en la mitad con menor volumen medio de la gráfica.

De hecho, si se dibuja la curva de distribución que traza las puntuaciones del accumbens de los individuos de ambos grupos, las dos curvas sólo estarían ligeramente descompensadas. Redondeando el tamaño de efecto 0,19 hasta 0,2, a efectos ilustrativos, se puede ver que hay un 92% de solapamiento entre las dos curvas.

Gráfico de Kristoffer Magnusson, http://rpsychologist.com/d3/cohend/

 

El tamaño de efecto para las otras siete comparaciones del volumen cerebral realizadas en los niños menores de 15 años osciló entre 0,01 y 0,18. Todos los tamaños del efecto fueron muy pequeños. Tras entender lo que revelan estos tamaños del efecto, es fácil ver que los hallazgos, tal como se presentaron en el estudio y en los medios de comunicación, son completamente engañosos. Los autores tratan de dar la impresión de que lo habitual es que un niño diagnosticado de TDAH tenga un volumen cerebral más pequeño y que es esta la característica que define el trastorno, cuando, de hecho, lo que dicen sus hallazgos es que los volúmenes cerebrales de los individuos de ambos grupos se solapan en su mayor parte.

Con un tamaño de efecto Cohen d de 0,1, dato que se obtuvo en las comparaciones de volumen cerebral del núcleo pálido en niños de 15 años o menos, el solapamiento entre los dos grupos es del 96%.

Gráfico de Kristoffer Magnusson, http://rpsychologist.com/d3/cohend/

 

Volvamos ahora a las afirmaciones de Hoogman y sus colegas de que su estudio mostró que los volúmenes cerebrales son “más pequeños en los individuos con TDAH comparados con los controles”. El tamaño de efecto de Cohen d de un hallazgo así sería de 3, porque esta afirmación implica que todos aquellos con TDAH tienen volúmenes más pequeños que el volumen medio de los controles. En este caso, sólo se daría una superposición del 13% entre las curvas de distribución de los dos grupos.

 

Gráfico de Kristoffer Magnusson, http://rpsychologist.com/d3/cohend/

 

La falacia científica del estudio es la siguiente: no se puede utilizar datos que hablan de una diferencia media en volúmenes cerebrales agrupados de un tamaño de efecto pequeño y generalizar esa diferencia a los individuos de la cohorte TDAH presentándola –como lo hicieron Hoogman y sus colaboradores— como una característica que define al TDAH.

 

El efecto de la medicación

Como se señaló antes, los autores publican que hubo pequeñas diferencias en las medias del volumen cerebral entre los niños con TDAH y el grupo de control. Los estudios previos sugerían que los medicamentos para el TDAH podían reducir el volumen cerebral, por ello Hoogman y colaboradores evaluaron si las pequeñas diferencias en las medias de los volúmenes cerebrales podrían deberse a la exposición a estos psicoestimulantes.

Para ello, compararon las medias de los volúmenes cerebrales entre dos grupos de la cohorte del TDAH: 82 que dijeron que nunca habían usado medicación estimulante (medicación-naïve), y 637 que dijeron que “usaron la medicación estimulante en algún momento de su vida por un período de cuatro semanas o más” (expuestos a la medicación). Los autores informan que “no hubo diferencias en ninguno de los volúmenes” entre el grupos sin tratamiento con medicación y los expuestos a la medicación, llegando a la conclusión de que su estudio “refutaba” los estudios previos (página 5).

Sin embargo, hubo deficiencias notables en la realización e informe de este análisis. En concreto:

  • No han publicado los datos del volumen medio de ambos grupos. Se limitan a afirmar los volúmenes eran iguales.
  • No facilitan información sobre cuántos de los pacientes que no tomaron medicación y de los expuestos a la misma eran niños y cuántos eran adultos. Dado que fue principalmente en los niños menores de 15 años donde hubo diferencias “estadísticamente significativas” en las medias de los volúmenes cerebrales entre los TDAH y los controles, para ver si la exposición a medicamentos era un factor para esas diferencias debería de haberse identificado el uso de medicamentos en ese grupo de edad.
  • No facilitan información respecto a la dosis en el grupo expuesto a los medicamentos ni durante cuánto tiempo la tomaron. Si alguien con 30 años estuvo tomado un estimulante durante cuatro semanas siendo niño, ¿es realmente esperable que tenga un efecto a largo plazo en el volumen cerebral? Y algo más al respecto: ¿hubo diferencias en el volumen entre los niños con TDAH que tomaron los medicamentos durante varios años y los niños de la cohorte de TDAH que nunca los usó? Este es el tipo de comparación que es necesario realizar.
  • Hay un grupo de pacientes que se perdieron al realizarse esta comparación. En un apartado de su artículo, los autores afirman que disponen de información acerca del uso de medicamentos en 1254 de los 1713 participantes del grupo con TDAH. Sin embargo, su comparación sólo incluyó a 719 pacientes (82 más 637). ¿Por qué se excluyó a 545 pacientes (1254 menos 719) en esta comparación? [Véase la nota 1 al final para una posible explicación.]

Al no presentar unos datos más exhaustivos y con estas cuestiones relacionadas con la pérdida de datos recogidos entre las secciones de métodos y resultados, no hay forma de evaluar si este estudio “refuta” las preocupaciones de que los medicamentos para el TDAH puedan reducir los volúmenes cerebrales a lo largo del tiempo. Tan solo se nos pide que aceptemos la palabra de los autores, y eso no es un ejemplo de cómo validar un hallazgo científico en un tema controvertido.

 

Los datos por centros participantes en el estudio también contradicen la conclusión

Los autores informan que los “volúmenes del núcleo accumbens, la amígdala, el núcleo caudado, el hipocampo, el putamen y el volumen intracraneal eran más pequeños en los individuos con TDAH al comparase con los controles en el mega-análisis” (p.1). Si esto fuera cierto, los volúmenes cerebrales más pequeños tendrían que haber aparecido en los datos de la mayoría, si no de la totalidad, de los 21 centros que tuvieron un grupo control. Pero este no es el caso.

Estos son los resúmenes de los resultados concretos por centros:

  • La media de los volúmenes del núcleo accumbens: En 4 lugares el volumen para la cohorte TDAH fue mayor que para el control y en otros 6 lugares las medias de los volúmenes fueron básicamente del mismo tamaño.
  • La media de los volúmenes de la amígdala: En 5 centros el volumen medio de la cohorte TDAH fue mayor que para los controles, y de igual tamaño en otros 4.
  • La media de los volúmenes del caudado: En 5 lugares el volumen medio de la cohorte TDAH fue mayor que en los controles y de igual tamaño en otros 2.
  • La media de los volúmenes del hipocampo: En 7 lugares el volumen de la cohorte TDAH fue mayor que para los controles, y de igual tamaño en otros 4.
  • Las medias de los volúmenes del putamen: En 5 lugares el volumen para la cohorte TDAH fue mayor que para los controles, y de igual tamaño en 1.
  • La media de los volúmenes intracraneales: En 5 lugares el volumen para la cohorte TDAH fue mayor que para los controles.

Aquí el problema resulta obvio. Si los autores afirman que las regiones cerebrales más pequeñas son una “anomalía” que caracteriza el TDAH, entonces esas diferencias deberían hallarse sistemáticamente en las medias de los volúmenes de las cohortes TDAH en todos los centros participantes en el estudio. El hecho de que exista tal variación en los datos sobre el volumen medio es una razón más para ver que la conclusión de los autores –que los volúmenes cerebrales más pequeños son una característica definitoria del TDAH— no está basada en datos.

Media del volumen del núcleo accumbens (mm3)

Colores:

Amarillo: Mayor volumen del núcleo accumbens en TDAH

Verde: Menor volumen del núcleo accumbens en TDAH

Rojo: Menor volumen del núcleo accumbens en ambos grupos o una diferencia menor de 5 mm3

 

 

De hecho, imagine que cada uno de los 21 lugares (aquellos que tenían un grupo control) hubiera publicado sus datos de forma independiente. La literatura científica se habría llenado de resultados realmente heterogéneos. En algunos centros se encontró que los volúmenes medios de una región cerebral concreta eran mayores en las cohortes TDAH, en otros no se encontraron diferencias, y en otros que las mismas regiones eran más pequeñas en las cohortes TDAH. Ante resultados tan divergentes nadie concluiría que esta literatura confirma que los niños diagnosticados de TDAH tienen los “cerebros alterados” caracterizados por volúmenes más pequeños en varias regiones cerebrales.

Y una vez más, esto desvela la mala ciencia –se podría decir ciencia absurda– presente en este “mega-análisis”. Los autores agruparon los datos pasando por alto los hallazgos contradictorios de unos centros y otros y, sin embargo, asumen que esos resultados agrupados son representativos de todos los pacientes con TDAH. Por ejemplo, los autores indican que la región accumbens es menor en los pacientes con TDAH, cuando en 10 de 21 sitios, los volúmenes medios de los pacientes con TDAH eran los mismos que los controles o mayores. Las cohortes del TDAH de esos 10 lugares no encajan en absoluto dentro del hallazgo “agrupado”, y sin embargo los autores siguen escribiendo que “los individuos con TDAH comparados con los controles” tienen el núcleo accumbens más pequeño.

 

El estudio está plagado de defectos científicos

 El problema del diagnóstico y la asignación a la cohorte

En este estudio, se explica y se entiende que hay un grupo que tiene TDAH y un grupo de control que no. Pero dado que no existe un marcador biológico que se pueda utilizar para realizar este diagnóstico, ¿cómo se hizo esta distinción?

El apartado de métodos en el documento publicado no proporciona ninguna información sobre esta cuestión crucial. En su lugar, los autores simplemente escriben que “los procedimientos de diagnóstico en cada lugar se enumeran en el apéndice” (p.3). Si volvemos a la Tabla 2 del apéndice encontraremos que no hubo un método de diagnóstico estandarizado aplicado en todos los centros. Esta distinción crucial –TDAH versus no TDAH- se hizo de manera caótica.

En primer lugar, en dos de los 23 lugares ni siquiera hubo un grupo de control. Por lo tanto, es difícil entender por qué las mediciones del TDAH de estos dos centros se incluyeron en los datos agrupados.

En segundo lugar, parece que ninguno de los participantes en los grupos de control en los 21 lugares restantes tuvo una evaluación diagnóstica para el TDAH. No hay ningún informe de las puntuaciones de los síntomas TDAH en los controles. Al parecer, los participantes etiquetados como “controles sanos” –y por lo tanto considerados como no TDAH– nunca fueron evaluados para ver si mostraban las conductas asociadas a este diagnóstico.

En tercer lugar, los autores no evaluaron a casi un millar de los participantes en la cohorte de control para determinar si eran “sanos”. En 867 admitidos dentro de la cohorte de control figura como desconocida la comorbilidad, en aspectos como depresión, ansiedad y abuso de sustancias. Sin realizar esta evaluación no parece que este grupo “no TDAH” pueda describirse como “controles sanos”.

De hecho, hay muy poca información sobre los sujetos del grupo control. ¿Por qué estas personas aceptaron participar en este estudio? ¿Fueron reclutados mediante anuncios a cambio de una remuneración? ¿O eran pacientes de las clínicas a los que se les hizo una resonancia magnética por otras razones médicas? En el apéndice, los autores afirman que 30 controles fueron diagnosticados con depresión, 11 con ansiedad y 39 con trastornos por uso de sustancias. Pero con tan escasa información es imposible saber cuál es el nivel de representatividad de los “controles sanos” de este grupo.

En cuarto lugar, en siete de los 23 lugares, no hay puntuación alguna de los síntomas de TDAH para la cohorte TDAH. Hay que intentar adivinar cómo se hizo el diagnóstico en esos lugares. ¿Disponían los autores de la historia clínica de los participantes? ¿O se basaron en el autodiagnóstico o la autoevaluación de los propios participantes de que tenían TDAH? No hay forma de saberlo.

En quinto lugar, incluso cuando se aportan las puntuaciones de severidad de los síntomas, no se estandarizó el “instrumento” usado para evaluar los síntomas, o el sistema de clasificación utilizado para realizar el diagnóstico (DSM IV o CIE 10). En otras palabras, los autores de una clínica en Brasil podrían haber tenido un estándar para diagnosticar el TDAH, los autores en China otro, los del Reino Unido un tercero, y así sucesivamente.

Sin embargo, a pesar de esta falta de rigor diagnóstico y metodológico, los autores mantienen que “las diferencias cerebrales que presentamos no son causadas por trastornos comórbidos, efectos de medicación o gravedad de los síntomas del TDAH, sino que están exclusivamente relacionadas con el diagnóstico de TDAH” (p. 7). Esta es una conclusión desconcertante, ya que un gran porcentaje de los participantes no fueron sometidos a pruebas de trastornos comórbidos, ni de gravedad de los síntomas del TDAH, ni –en el caso de los controles– ni siquiera del TDAH.

El hecho de que la severidad de los síntomas no mostrara relación alguna con las diferencias en el volumen cerebral plantea a los autores un problema evidente. En 16 lugares, usaron teóricamente la severidad de los síntomas para asignar a los participantes a la cohorte TDAH, y si la cohorte TDAH tenía los volúmenes cerebrales más pequeños que los controles, entonces la gravedad de los síntomas debería relacionarse también con los volúmenes cerebrales más pequeños. Pero este no fue el caso. La explicación de los autores de este resultado desconcertante es suficientemente reveladora: “No encontrar efectos de las puntuaciones de los síntomas también se podría deber a la heterogeneidad de los instrumentos [diferentes] usados en las diferentes cohortes de nuestro estudio o a diferencias en los evaluadores (es decir, clínicos, profesores y padres)” (página 8).

En otras palabras, justifican este resultado sugiriendo que las pruebas usadas para evaluar los síntomas de TDAH en los diferentes lugares eran demasiado distintas como para proporcionar resultados significativos. También sugirieron que los diagnósticos de TDAH a menudo se realizaron por adultos no cualificados, p.ej. padres y maestros, que no tienen experiencia en usar el DSM o en hacer un diagnóstico de TDAH (y también carecen de la autoridad legal para hacerlo).

Sin embargo, como bien saben los estadísticos, existe un modo fácil de estandarizar los datos cuando las pruebas o la medición de los datos son diferentes (como sucedió en este caso con la falta de estandarización del diagnóstico del TDAH,). En el análisis de regresión, se le llama “cálculo de promedio de las variables” y se realiza fácilmente convirtiendo los diferentes datos en puntuaciones z. Pero los autores de este estudio no normalizaron los datos a pesar de que esta falta de estandarización puede alterar completamente los resultados.

 

El problema de fiabilidad del escáner MRI

Se tiene un sentimiento reverencial ante los escáneres de resonancia magnética (MRI) que lleva a pensar que las mediciones del volumen cerebral realizadas con esta tecnología deben ser muy precisas. Se supone que esta tecnología moderna permite a los autores ver el cerebro y distinguir con gran claridad una región del cerebro de otra. Pero no fue así en este estudio.

El primer problema en un estudio de resonancia magnética (MRI) multicéntrico es que los aparatos utilizados pueden ser diferentes, con diferentes potencias de resolución de imagen, como fue probablemente el caso en este estudio. El segundo problemas es que el umbral, el color, el contraste y las ordenadas que un técnico decide usar en una exploración con resonancia magnética pueden variar mucho de un lugar a otro. Las máquinas utilizadas para la imagen del cerebro y la medida de los volúmenes cerebrales pueden no estar estandarizadas para medir lo mismo de forma consistente en un lugar y en otro.

Típicamente, para poder dar cuenta de tales variaciones centro a centro, en las mediciones de MRI los autores deben hacer ajustes para “normalizar” los resultados. En este estudio, los autores informaron que “los datos de todos los lugares fueron recientemente analizados con métodos armonizados”. Sin embargo, su “armonización” de los datos consistía simplemente en comprobar qué versión del software se estaba usando en los aparatos, algo que no tiene en cuenta las diferencias en las configuraciones de umbral, color, contraste y ordenadas en cada lugar.

Una comparación rápida de los hallazgos en los volúmenes en diferentes lugares revela lo imprecisos que eran los métodos de medición, incluso con ese esfuerzo de armonización. Por ejemplo, en la clínica ADHD-WUE en Wurzburg, Alemania, la media del volumen cerebral para el núcleo accumbens, para las dos cohortes juntas, fue de 455,6 mm3. Mientras tanto, para la misma región cerebral en la clínica MGH-ADHD en la ciudad de Nueva York, la media fue de 814,8 mm3 para las dos cohortes juntas. Esto ocurrió así a pesar de que los autores ajustaron estos resultados por “edad y sexo”. O bien debemos asumir que la región del núcleo accumbens en niños y adultos en Nueva York es 55% más grande que la misma región para niños y adultos en Alemania o hay que concluir que las mediciones de los volúmenes cerebrales en este estudio fueron notablemente imprecisas.

 
Media del volumen del núcleo accumbens en los 21 centrosLa diferencia en la media del volumen entre los 21 lugares fue muchas veces mayor que la diferencia entre el volumen de las dos cohortes de cualquier centro, lo que revela la imprecisión en las mediciones del área cerebral.

 

No se trata de un problema limitado a las medidas del núcleo accumbens. La Tabla 4 en el apéndice proporciona una descripción detallada de las muchas y grandes variaciones en las mediciones del volumen cerebral en los 23 centros. En una clínica de TDAH en Londres, el volumen cerebral medio para la amígdala fue de 1284,1 mm3. En una clínica en Dubai fue de 1824,1 mm3. Las mediciones parecen ser muy exactas, con volúmenes detallados hasta en décimas de mm3, pero la burda diferencia en la media de los volúmenes entre las clínicas de TDAH en Londres y Dubai es de 540 mm3.

Pero si los escáneres de resonancia magnética no produjeron mediciones coherentes en los 23 centros, ¿cómo se puede considerar que tales mediciones son fiables y, lo más importante, válidas? Y con diferencias tan grandes en las mediciones del volumen entre los distintos lugares, ¿cómo pueden los autores pretender haber encontrado diferencias significativas en los promedios de los volúmenes agrupados de las dos cohortes, cuando esas diferencias entre las medias eran tan pequeñas?

De hecho, así como los autores reconocieron la falta de estandarización en el diagnóstico, también reconocieron que “la obtención de los datos de imagen… difieren entre los centros, una limitación que aporta heterogeneidad a las muestras” (p.8). Una vez más, se trata de deficiencias metodológicas que deberían llevar a los investigadores a abstenerse de hacer afirmaciones categóricas.

 

Y todavía hay más problemas

Hay muchos más problemas científicos identificables en este estudio. Pero para mantener esta crítica dentro de una extensión razonable, aquí van sólo unas cuantas más.

(1) Errores: En varios casos, las estadísticas no parecen presentarse correctamente. Por ejemplo, en la Tabla 3, que detalla los pequeños pero de algún modo robustos tamaños del efecto Cohen d para los jóvenes menores de 15 años, se afirma que la diferencia en las medias de los volúmenes cerebrales del núcleo accumbens entre la cohorte de TDAH y los controles es significativa para el diagnóstico con p=0,001 y con un tamaño de efecto de Cohen d de -0,19. Sin embargo, el intervalo de confianza (CI) para el tamaño del efecto va de -0,29 a 0,10. Si un hallazgo es significativo, su intervalo de confianza usualmente no cruza el cero pasando de un número negativo a un número positivo. Esto indica una incertidumbre sobre si el volumen medio de la región accumbens es menor (número negativo para el tamaño del efecto), o mayor en la cohorte TDAH (número positivo para el tamaño del efecto). Además, hay numerosos errores dentro del apéndice. ¿Estos errores se deben a erratas tipográficas, malentendidos en los resultados, o, peor aún, resultados inexactos?

(2) Falta de datos: Como hemos comentado antes, hay muchos apartados en los que faltan datos –faltan las puntuaciones de severidad de los síntomas de TDAH en algunos lugares, no hay grupos de control en dos centros, no hay información sobre la comorbilidad de casi 1000 participantes en la cohorte de control, etc. Los libros de texto advierten regularmente acerca de cómo los datos perdidos pueden llevar a una interpretación equivocada de los resultados y a conclusiones erróneas. Sin embargo, parece que el conjunto de datos no se depuró adecuadamente para cualquiera de los análisis realizados.

(3) Omisiones: Los autores afirman que realizaron más de 10 análisis para llegar a las conclusiones alcanzadas. Pero en el estudio publicado, presentan resultados que se limitan a menos de un tercio de los análisis. Sin los resultados de cada análisis no se puede comprobar completamente la exactitud de los resultados. Por lo general, en el proceso de revisión entre pares este tipo de omisiones se identifican y los autores tienen que facilitar los datos que permitan a los lectores verificar y comprender mejor los hallazgos declarados. Esto no ha ocurrido en este estudio.

(4) Incumplimientos de supuestos: Hay varios supuestos necesarios que se deben cumplir para que un investigador efectúe un análisis concreto por inferencia, como el análisis de regresión que los autores de este estudio afirman haber realizado. Para un análisis de regresión, se necesita efectuar procedimientos de muestreo aleatorio, distribución normal de la muestra y verificación de la fiabilidad y validez de las mediciones para asegurar que los resultados no se adulteren. Parece que los autores no cumplieron con ninguno de los supuestos necesarios para realizar cualquiera de estos más de 10 análisis. Este es una cuestión crucial a considerar.

Por ejemplo, la fiabilidad representa una medición de la coherencia por la que una evaluación mide lo mismo una y otra vez. La investigación prueba que cuanto menos fiables sean las mediciones, más probable es que los resultados estadísticos del estudio se inflen Esto puede llevar a lo que se llama error de tipo I, cuando los resultados parecen significativos, pero en realidad no lo son. Dada la falta de fiabilidad en la evaluación del volumen cerebral y del TDAH de este estudio resulta más probable que los resultados se inflaran y se reporten de forma incorrecta. Y dado que una evaluación no puede ser válida si no es a su vez fiable, entonces los autores no pueden afirmar con seguridad que midieron realmente lo que dijeron medir.

(5) Muestra de conveniencia no aleatoria: Como se dijo antes, En un análisis que pretende hacer afirmaciones generalizables de “hechos” como en este estudio, los participantes deben proceder de una “muestra aleatoria” recogida de una población más amplia. Por ejemplo, si se ponen los nombres de 250 pacientes con el mismo diagnóstico en un sombrero y se extraen 25 nombres para el estudio, entonces se puede decir que se tiene una muestra representativa de la población más grande estudiada. Este “muestreo” permite a los investigadores sentirse más cómodos al generalizar sus hallazgos a la población más grande.

Pero no hubo muestreo aleatorizado en este estudio. En realidad, los conjuntos de datos que se agruparon juntos podrían describirse mejor como una recopilación de muestras de “conveniencia”. Una muestra de conveniencia representa básicamente un grupo de personas que son fáciles de encontrar, en vez de ser representativas de un grupo mayor. Este conjunto de datos consiste en los escáneres de resonancias magnéticas de personas que se usaron por razones de oportunidad, porque ya eran clientes que habían firmado el permiso para que sus evaluaciones se usaran en la investigación o por alguna otra razón desconocida, estuvieron de acuerdo en participar en el estudio.

 

Existen otros errores y omisiones en los informes estadísticos que se podrían resaltar. Pero baste decir que las deficiencias científicas de este estudio son muchas: una ocultación de los datos del CI; tamaños de efectos pequeños que contradicen cualquier hallazgo de que el volumen cerebral menor sea una característica que define el TDAH; ausencia de datos referidos a las variables de confusión en la exposición a los medicamentos; inconsistencia en los hallazgos de volumen medio en los centros; no hay un método estandarizado de evaluación diagnóstica; instrumentos de evaluación sin fiabilidad; falta de muestreo representativo de los pacientes; y una notable ausencia de información acerca de los casos y controles.

 

Lancet Psychiatry: Hagan lo correcto

Los medios de comunicación han prestado mucha atención a este estudio. Han presentado este estudio –redactado por un grupo de autores que incluía a muchos con estrechos vínculos con compañías farmacéuticas que venden medicamentos para el TDAH– como prueba de que el TDAH es un trastorno cerebral y que los niños con este diagnóstico tienen cerebros más pequeños. Pero esto no fue responsabilidad de los medios de comunicación. Los periodistas básicamente repitieron lo que Lancet Psychiatry trasmitió a los medios y lo que los autores escribieron en los apartados del abstract y del resumen del artículo publicado. Los autores escribieron que sus datos confirmaban que los pacientes “con TDAH tiene cerebros con alteraciones; por lo tanto el TDAH es un trastorno cerebral”.

Pero, como revelan los resultados referidos al tamaño del efecto, esto no es cierto. Las curvas de distribución de los volúmenes cerebrales individuales de las dos cohortes se solapan mayoritariamente (y eso sin tener ni siquiera en cuenta los muchos problemas científicos que suministran argumentos para cuestionar la validez incluso de las pequeñas diferencias encontradas en las medias de los volúmenes). Como tal, resulta sumamente engañoso que los autores presenten sus resultados como una prueba definitiva de que los niños con TDAH tienen cerebros más pequeños, o sufren de “cerebros alterados”.

También se plantea una pregunta inquietante: ¿Por qué los autores escondieron el hallazgo de que los jóvenes con TDAH tenían puntuaciones de CI superiores en 16 de los 20 centros? El ocultamiento de este hallazgo es, a su modo, tan flagrante como pretender que los datos de volumen medio agrupados, con sus pequeños tamaños de efecto, mostraban que los individuos diagnosticados con TDAH tienen cerebros más pequeños.

La publicación de este estudio, con su mensaje fundamental de que los niños con TDAH tienen cerebros más pequeños, ocasiona un enorme perjuicio a esos niños y a sus padres, y en última instancia a toda la sociedad. Esencialmente expresa una falsedad, envuelta en ropaje científico acerca de esos niños. Lancet Psychiatry debe retirar este estudio e informar a los medios de comunicación que lo ha hecho.

 

Si está de acuerdo, firme nuestra petición en change.org.

 

*******

[Nota 1] Una posible razón de la exclusión de los 545 pacientes, en la indagación de los investigadores acerca de si la pequeña diferencia en las medias de los volúmenes cerebrales se debió a la medicación, puede ser que el software que utilizaron eliminó todos los datos de los participantes de los que no se tenía información respecto al uso de estimulantes. Si fuera así, estos datos que faltan son señal de que los autores no depuraron adecuadamente su base de de datos antes de considerar este problema. Si no se tienen en cuenta los datos que faltan se aumenta considerablemente la probabilidad de lo que se denomina un error de Tipo II al realizar un informe de los resultados. En otras palabras, debido a la falta de datos que debilita el análisis, se ha podido asumir que los estimulantes no tienen un efecto significativo en el tamaño del volumen cerebral aunque en realidad los fármacos sí lo tengan.

 

[Nota 2] También el entorno hispanohablante se ha hecho eco de este artículo con apreciaciones similares (N de los T):

Los niños hiperactivos sufren trastorno cerebral y no son unos maleducados

El cerebro de las personas con TDAH sufre retraso en el proceso de maduración y tiene alteraciones en su estructura

Síndrome por déficit de atención es un trastorno cerebral

Las personas con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) tienen un cerebro más pequeño

Sale a la luz nuevo estudio que podría dar un giro a la intervención en niños con TDAH

 

*******

Una actualización del 24/4/2017: El autor principal Martine Hoogman dijo que las puntuaciones del CI en el artículo publicado estaban equivocadas, y que este error se corregirá en un Erratum que se publicará en mayo. La corrección revelará que las puntuaciones de CI para el TDAH y los controles fueron cambiadas por error en el apéndice, y que los controles de hecho tenían mayores puntuaciones del CI.

Una actualización el 29/04/2017: el editor de Lancet Psychiatry, Niall Boyce dijo a MIA que la revista no retirará este artículo.

Una actualización el 08/05/2017 Lancet Psychiatry ha publicado cartas criticando el artículo, la respuesta del autor y una corrección.

Enseñanza: Dinero público, educación pública | Opinión | EL PAÍS

Dinero público, educación pública Los centros concertados deberían desaparecer o convertirse en públicos

Origen: Enseñanza: Dinero público, educación pública | Opinión | EL PAÍS

La Constitución española garantiza en su artículo 27,5 el derecho a la educación y la creación de centros docentes (los que sean necesarios, añado).

Es, precisamente, la falta de centros docentes públicos lo que llevó, hace más de treinta años, a concertar unidades con centros privados para abarcar la demanda existente de puestos escolares que, por aquel entonces, excedía la oferta pública. De hecho la concertación nació con el único objetivo de concertar unidades solo allí donde la educación pública no llegara. Una vez que la red pública se ampliara y abarcara, por tanto, la demanda de escolarización los conciertos dejarían de ser necesarios. Pero después de más de tres décadas la realidad es otra y los conciertos con los centros privados (que nacieron oficialmente con la LODE en 1985) siguen aumentando, incumpliendo el objetivo primigenio. Y todo como resultado de los 40 años de retraso que trajo la dictadura franquista, y que conllevó un parón en seco de los niveles de escolarización por la «medievalización» que trajo a la sociedad y, como consecuencia, una desatención de la red pública de educación. Sin dictadura las necesidades de escolarización hubieran ido creciendo con el paso de los años, al mismo ritmo que en otros países europeos, y la red pública se hubiera ido adaptando, extendiéndose, para dar la respuesta necesaria. La concertación como está concebida en España es, básicamente, una anomalía democrática, un anacronismo, producto de 40 años de oscuridad, que ya no tiene sentido.

Hay centros públicos agonizando por falta de alumnados mientras se conciertan centros privados próximos

Por una parte tenemos un claro incumplimiento constitucional dado que la red pública sigue siendo insuficiente y, por otra, una concertación indiscriminada que rompe el principio de concertar solo allí donde no llegue la educación pública. Nos encontramos con centros públicos agonizando por falta de alumnados mientras se conciertan unidades con el centro privado de al lado, y esto lo hicieron y lo siguen haciendo gobiernos de derechas y de izquierdas.

Los defensores de la educación concertada se aferran al argumento demagógico de subsistencia de que la concertación responde al principio constitucional de libertad de enseñanza. La libertad de enseñanza debe ejercerse solo entre lo público y lo privado y, por tanto, está asegurada. El Estado debe garantizar una enseñanza igualitaria, neutra y laica, alejada de cualquier adoctrinamiento. Solo la educación pública puede garantizar estos principios por lo que debe ser la única financiada con fondos públicos.

En Europa más del 90% del alumnado está escolarizado en centros públicos, sin embargo en España ronda el 70% y, en ciudades como Madrid o Barcelona, lo concertado supera a los públicos.

Un estudio de la OCU concluyó que los colegios concertados son un 70% más caros que los públicos

Los centros concertados deberían desaparecer o ir transformándose en públicos, para ello nuestra organización sindical, PIDE (Sindicato del Profesorado Extremeño), ha instado a los Grupos Parlamentarios presentes en el Congreso de los Diputados, a presentar una Proposición No de Ley para acometer los cambios estructurales necesarios para que la Educación Pública sea la única financiada con dinero público. Tenemos la convicción de que el dinero público se debe emplear en lo público y no en mantener negocios privados, de lo contrario lo que se está haciendo es malversar el dinero del contribuyente.

Lo que nuestra organización sindical ha solicitado es, grosso modo, que las sustituciones o vacantes de los centros concertados se cubran por interinos de las listas públicas, y que las jubilaciones (o cualquier nueva plaza) se oferten en el concurso de traslados para los profesores funcionarios de carrera.

De esta manera los centros concertados irían transformándose en públicos, y los profesores de dichos centros tendrían asegurado su puesto de trabajo hasta la jubilación, ventaja que ahora no tienen (aunque su condición administrativa sería distinta a sus compañeros de oposición).

En este nuevo escenario que se plantea, el centro concertado que no aceptara dicha proposición dejaría de recibir las subvenciones públicas y pasaría a ser un centro estrictamente privado, financiándose con la cuota de los padres de los alumnos que estuvieran escolarizados en dicho centro.

No podemos olvidar que los costes de la enseñanza concertada, superan de largo a la pública. Un estudio de la OCU llegó a la conclusión de que los colegios concertados son un 70% más caros que los públicos. En la mayoría de los centros concertados investigados los padres tenían la obligación de pagar alguna cuota (500 euros anuales de media). La gratuidad de la enseñanza que promulga la constitución debe ser respetada por todos los centros sostenidos con fondos públicos, y la Administración tiene la obligación de velar porque así sea.

 

Alfredo Aranda Platero es vicepresidente de PIDE (Sindicato del Profesorado Extremeño).

El Colegio de Médicos de Madrid tumba sus secciones pseudocientíficas | Ciencia | EL PAÍS

Cierra cursos y vocalías de homeopatía y otras pseudoterapias por carecer de evidencia científica

Origen: El Colegio de Médicos de Madrid tumba sus secciones pseudocientíficas | Ciencia | EL PAÍS

No son buenos tiempos para la homeopatía y otras pseudoterapias, al menos desde el punto de vista institucional. En los últimos meses, los representantes de estas prácticas sin aval científico han visto cómo perdían cursos en universidades y capacidad de influir en organizaciones médicas y sanitarias. Ahora, se suma a esta corriente el Colegio de Médicos de Madrid (Icomem) que ha decidido eliminar todas sus secciones y actividades en el entorno de las llamadas terapias alternativas. Y por una simple razón: porque carecen de evidencia científica que demuestre que sirven para mejorar la salud de las personas.

Desde que llegó al Colegio la nueva junta directiva hace un año, se tomó la determinación de alejarse de prácticas pseudocientíficas que habían tenido algún tipo de amparo, ya sea como secciones o con la realización de cursos o actividades en sus instalaciones. “Creamos un consejo científico que ha optado por disolver todas estas secciones, más de treinta, que iban desde homeópatas y acupuntores a medicina antroposófica, todos equiparados a cualquier otra especialidad médica reconocida” explica a Materia el presidente de Iconem, Miguel Ángel Sánchez Chillón. “Esta junta directiva está trabajando para que el Icomem tenga el carácter científico que le corresponde y este es un paso más que para nosotros es prioritario”, subrayó.

“Esta junta directiva está trabajando para que el Icomem tenga el carácter científico que le corresponde y este es un paso más que para nosotros es prioritario”, subrayó el presidente

Ahora, por cumplir una formalidad, se les dejará enviar un formulario para solicitar volver a integrarse aportando avales científicos. Pero según Sánchez Chillón “ahora mismo, con la evidencia que hay, estas secciones tienen pocas opciones de estar en el Colegio”. La noticia la adelantó anoche Diario Médico. Además, hasta la llegada de la nueva junta, las instalaciones del Colegio estaban en manos de una empresa externa a la que “solo le importaba el negocio”, según el presidente de Icomem, y que por esa razón dejaba que empresas y colectivos de pseudoterapias ligaran su imagen a la del Colegio de Médicos de Madrid. “Eso se ha acabado”, zanja Sánchez Chillón.

Sin duda, el apoyo de estas instituciones había ayudado a sembrar la confusión en la opinión pública, con un resultado que se evidenció en la última encuesta de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología: la mitad de los españoles cree erróneamente que los productos homeopáticos funcionan algo, bastante o mucho. Y la portavoz de Sandidad en el Congreso por el PP evita desmarcarse de esta pseudociencia tras reunirse con su lobby.

En abril del año pasado, el Colegio de Médicos de Barcelona había cancelado todos sus cursos de homeopatía por no cumplir el requisito de contar con evidencias clínicas, aunque se mantuvo la sección de esta pseudoterapia por estar “arraigada en la sociedad”. Un mes antes había sido la Universidad de Barcelona la que había cancelado su máster de homeopatía por “falta de base científica”, algo que ya habían hecho en los últimos años otras universidades, como la de Sevilla, Córdoba o Zaragoza. A los pocos días, la Universidad de Valencia seguía los pasos de la de Barcelona tras no renovar su curso de posgrado.

En septiembre de 2016, por primera vez un grupo de farmacéuticos alzaba la voz contra estos falsos remedios y un mes después EE UU anunciaba que los preparados homeopáticos tendrían que indicar a los consumidores que “no hay evidencias científicas de que el producto funcione”. Además, también en noviembre, tres sociedades farmacéuticas se posicionaban en contra de esta pseudomedicina. Antes de todo esto, fue decisivo el movimiento de la Organización Médica Colegial (OMC), que representa a todos los colegios de médicos españoles, al declararse en contra de prácticas “carentes de base científica”. Hoy por hoy, la OMC cuenta ya con un Observatorio dedicado a velar por los pacientes frente a los engaños de las pseudoterapias.

Drogen zurrunbiloan nahasirik | Berria.eus

Haur eta nerabeek «eskura dituzten lau drogei» buruzko liburua kaleratu du Iñaki Redinek, eta drogarik gabe hezteko drogetan hezteko beharra nabarmendu. ADHNaren atalak polemika piztu du. Gehiegi diagnostikatzen delako ustea nahiko zabaldua da, eta batzuk botikaren aurka agertu dira, haurrendako egokia ez delakoan.

Origen: Drogen zurrunbiloan nahasirik | Berria.eus

2017-05-11 / Iker Tubia

Zurrunbiloan sartzeko atea izan ohi dira drogak. Hala uste dute hartzen dituztenek. Zorabioa heldu da gero. Drogaren definizioa, baina, nahierara erabili ohi da gizartean. «Ona da egunean ardo baso bat», «soilik asteburuan erretzen dut», «porrotxo batek ez du kalterik egiten». Haur eta nerabeek eskura dituzten drogak samurtu, leundu egin ditu gizarteak, kontsumo ohiturek bideraturik, baina haur eta nerabe horiei drogarik ez hartzeko esaten zaie. Ezpada droga horri botika deitzen zaiola. ADHN arreta defizitaren eta hiperaktibitatearen nahasmendua diagnostikaturik duten ikasleei metilfenidatoa ematen zaie, adibidez. Horri buruz hausnarketa egin du Iñaki Redin Bigarren Hezkuntzako zientzia irakasleak, eta gelako esperientziekin liburua kaleratu du: Educar sin drogas (Drogarik gabe hezi) (Katakrak, 2017).

Kalapita sortu du liburuak kaleratu eta berehala. Irakurtzeko astirik ere izan gabe, sare sozialetan irainak eta mehatxuak idatzi dizkiote Redini. Liburuan lau droga aipatzen dira —metilfenidatoa, alkohola, tabakoa eta kalamua—, baina bakarrak sortu du samina: ADHNa diagnostikaturik duten haur eta nerabeei ematen zaienak, hain zuzen ere. Eztabaida handia sortzen du afera horrek; ADHNa botikaz tratatatzea defendatzen dute batzuek, harekin kritiko dira beste batzuk.

Redinek argi du: murrizketek eragin dute hainbeste ikasleri ADHNa diagnostikatzea. Izan ere, arreta falta edo hiperaktibitatea duen ikasleari ezin zaio arreta bereziturik eman edo bestelako arretarik eskaini eskolen ratioak zabaldu eta irakasleen lan baldintzak okertzen diren garaiotan. «Dagoeneko ez dugu hezkuntza sistema aldatzeko beharraz hitz egiten, nahiz eta hankaz gora egon. Hegaldirako moduan uzten ditugu haurrak, eta, horrela, eskola eman dezakegu ratio horiekin», kexu da Redin.

Lehen, adin edo heldutasun faltagatik zailtasunak zituzten ikasleekin curriculum egokitzapenak egiten ziren, talde txikiagoak egiten ziren beste molde batez lan egiteko, gutxieneko edukiak aplikatzen ziren, birprogramatzen zen, arratsaldeetan joaten ziren… «Horrek oso ongi funtzionatzen zuen. Baina, horretarako, irakasleak behar dira. Murrizketen ondorioz, irakasleak eman beharrean pastillak eman dizkigute», salatu du irakasleak.

«Arazoa da oso tristea dela ikustea ikasleek sabaiari so ematen dutela DBH guzia». Haren ustez, ADHN ez da existitzen. «Ondorio batera ailegatu naiz: ADHNa marka bat da, interes zehatz batengatik jartzen dutena, eta interes hori ez da medikoa, ez baita gaixotasuntzat hartzen. Tamalgarria da». Zalantzak sortzen dira ADHNaz mintzatzean, ez baita ongi zehazturiko nahasmendua. «Mito gisa ikus daiteke, oso muga lauso eta ezaugarri ondo definitu gabeak dituen saski-naski gisa agertzen zaigulako», azaldu du Virginia Belategi mindfulness eta ADHNan adituak. Haren aburuz, badira egungo hezkuntza esparruan ongi egokitzen ez diren ikasleak, baina, oraingoz, haien jokabidea egungo esparrura doitzen saiatzen dira.

Belategiren ustez, ezjakintasun handia dago, eta berak ere gaiari buruzko iritzia aldatu du denbora joan ahala. Erdian kokatzen du bere burua: «Oinarri biologikoa egozten dioten ikerketa gehienak farmazia industriak babestutakoak dira, emaitza kontraesanezkoekin, edo lagin txikietan oinarrituak. Gaitza asmakizuna dela esaten dutenek bizipen pertsonalak hartzen dituzte oinarri». ADHNaren atzean egon daitezkeen interesak ere izan ditu hizpide: «Gaitzak kronifikatzeko interes handiak ere badaude, pazienteen menpekotasuna eta diru iturriak bermatzeko».

Euskal Herriko Unibertsitateko doktore da Wendy Davila psikologoa. Hark ere zalantza handiak ditu ADHNari buruz, baina ez luke esanen asmakizuna denik. «Zaila egiten zait esatea ADHNa soilik genetikoa dela eta kimikagatik sortzen dela, giroaren inolako eraginik gabe. Baina zaila egiten zait esatea ez dela afera biologikoa ere, eta guk sortzen dugula». Haren aburuz, ADHNa ezin da azaldu soilik arrazoi biologikoekin, pertsonen inguruak ere eragina du. Arretarik ez jartzea izan daiteke etxeko egoera txarra delako, adibidez. «Eskolan ezohiko ezinegon motor eta inpultsibo bat ageri duen haurra sailkatzeko modu oso orokor bat da ADHNa». Horregatik, diagnostikoa egiteko tresnekin «oso fin» ibili behar dela uste du psikologoak. «Haur hori mugitua izan daiteke hainbat kausarengatik, eta zaila izaten da jakitea zein gailentzen den».

Hain zuzen ere, diagnostikoa egiteko modua da zalantza askoren iturburu. Snap IV testaren bidez egiten da, baina test hori ez da bera Euskal Herria osoan. Iparraldean zailagoa da, eta hori emaitzetan antzematen da. Iparraldeko testak askoz ere kasu gutxiago diagnostikatzen ditu Hegoaldekoak baino. «ADHN kode genetiko kontu bat baino posta kode kontua da, zure bizitokiak eragina du diagnostikoan», esan du Redinek, ironiaz.

«Ez da ikusteko erraza den patroi bat. Pertsona bakoitza ezberdina da, eta ADHNa modu ezberdinean azaleratu dezake», azaldu du Davilak. Nahasmendu horri aurre egiteko erabiltzen den botikak ere eztabaida piztu ohi du. Batzuetan, oso gaztetik hartzen hasten baitira metilfenidatoa. Gehiegi diagnostikatzen dela uste dute askok. «Ikasgelak lasaiak diren pertsonentzat daude eginak, denbora luzez eserita egon daitezkeenentzat. Askotan botika ematen da, aringarri gisa, haur hori ikasgelan geldirik egon dadin. Bestelako ikasgela eskainita, agian, ez luke botikarik beharko, berak adierazten duena beste modu batera lantzeko aukera izanen zenukeelako».

Botikarekin bueltaka

Basurtuko ospitalean ongi ezagutzen dituzte ADHNa diagnostikatutako ikasleak. Iñaki Kerexeta psikiatra da, haur eta nerabeen unitatean. Hark ere arazo bat dagoela uste du. «Gehiegi diagnostikatzen dela esaten da, baina nik uste dut gaizki diagnostikatuta dagoela», azaldu du. «Ez dut esaten gaitz hori existitzen ez denik, badu jatorri biologiko bat, baina ehuneko baten kasua da, eta ehunekoa aldatzen da kontsultaren arabera. Kontsulta batzuetan, denek dute ADHN, eta, nirean, badirudi inork ez duela». Azaldu duenez, pertsonek sozialki ongi egokitzeko beharra dute, eta gaitasun hori garunaren eremu prefrontalak ematen du. Egiazko ADHN kasuetan, gaitasun hori moteldu egiten da. Metilfenidatoa pizgarria da, eta oso adi egoteko aukera eskaintzen du.

Nahasmenduaren diagnostikoa item batzuen gehikuntzaren emaitza da. Sintoma zehatz batzuk agertuz gero, pertsona horri ADHNa duela egotziko zaio. Baina item horiek nahiko arruntak direla uste du Kerexetak, beste gaitz batzuek ere eragiten ahal dituztela, alegia. Beraz, sintomak ez ezik, sintoma horiek zerk sortzen dituen ere ongi zehaztu eta ikertu beharra dagoela uste du Basurtuko psikiatrak. Izan ere, haurrak etxean edo eskolan dituen egoerek ere eragin ditzakete ADHNan positibo emanen luketen sintomak. «Oso irizpide eskasak dira. Badaude irakasleei pasatzen zaizkien conner eskalak, ikuspuntu zabalagoa dutenak, baina horrek ez du esan nahi haurrak hiperaktibitatea duenik. Ume depresibo batek edo elikadura arazoak dituen nerabe batek ere hori izan dezake».

Davilak uste du psikiatriak eta psikologiak mugak dituztela horrelako kasuetan, ez dutelako zerbait zuzenean neurtzen. «Orain tresna hobeak daude, baina ezin da lortu erabateko zehaztasunik». Gainera, ingurua ere tartean sartuta, are zailagoa da zorrotz-zorrotza izatea: «Nik uste dut arrazoi biologikoak eta kulturalak nahasten direla ADHNan. Gizartea asko aldatu da, eta, teknologia berriengatik, ADHNa gehiago diagnostikatzen da, aspertzea edo jarduera bakarra egitea askoz ere zailago egiten zaielako haurrei gaur egun».

Botikarekin kezkatuta daude hainbat; uste dute metilfenidatoa aise ematen dietela haurrei. Redinek gogor kritikatu du botika hori: «Merke-zurreko speeda banatzen ari dira, mundu guztiari, inor bereizi gabe, eta diagnostikoak irrigarriak dira. Orain, Nafarroan, 5.000 haurrek baino gehiagok dute ADHN». Belategik ere nahiago du albo kalterik eragiten ez duten bideak jorratzea, baina onartu du konponbide zaila duela. Are, kasu larrietan, ulergarri zaio botikaren aldeko hautua egitea. Berak bi bide aipatu ditu: batetik, elikadura hobetzea; bestetik, urduria denari anfetaminak eman bainoago, arnasa sakon harraraztea eta meditazio ariketak eginaraztea. «Arlo horietan trebatzea oso baliagarria da pazientearentzat».

Kerexetak, berriz, diagnostikoa ongi egitearen beharra nabarmendu du berriz ere. «Ongi baloratu behar da, botika hasieratik jarri beharrean». Batzuetan, ez du botikarik agintzen, eta, kasu batzuetan, arazoa gurasoek izan dezakete. Baina egoera horiek kudeatzea zaila da.

Askotan, gurasoak joaten dira psikiatrarengana «pastilla magikoaren» eske. Kerexetak hori ikusi du hainbatetan. Redin ez da horrekin harritu. Berak uste du hezkuntza sistemak ADHNa saritu egiten duela, ikasle horiei erraztasunak ematen zaizkielako gainditzeko, baina ez edukiak ongi barneratzeko. Davilak argi du aldaketak behar direla ADHNaren aferan, baina aldaketa horiek maila guzietan egin behar direla aldi berean: instituzioetan, osasunean, hezkuntzan, zuzenbidean… «Ikasgelan beste modu batera egonen den haurra izateko baliabide gehiago behar dira».

Bestelako drogak

Redinen liburuak beste hiru droga aipatzen ditu: alkohola, tabakoa eta kalamua. Kasu horietan, drogarik gabe heztea ez ezik, drogetan heztea ere oso garrantzitsutzat du: «Informazioa ematea ezinbestekoa da, informazioa boterea da». Hala ere, gaitzetsi egin du drogak deabruaren pare jartzeko joera. «Drogei buruz hitz eginda indartsu eginen dira. Drogak oso txarrak direla esatea, baina, hezkuntzaren kontrakoa da. Heztea ezagutza ematea da».

Autoritatearen arazoa ere aipatu du. Nola esan seme-alabari ez erretzeko, zigarroa eskuan, edo ez edateko, konbinatuari eragiten ari zaion bitartean? «Holakoetan, arindu egiten dira drogen eraginak, ohitura bat dela esaten duzu, batzuetan hartzen duzula soilik». Horrek gazteak droga horietara hurbilarazten ahal dituela uste du. Beraz, DBHko irakasleak argi utzi du irakaspena liburuan: drogarik gabe hezi, baina drogetan ere hezi.

“Educar sin drogas”, ignorarlo todo

Cuando lo manda el destino, no lo cambia el más pintao, si naciste pa´ martillo, del cielo te caen los clavos…”

Una y otra vez resonaba en mi cabeza este exitazo del gran Rubén Blades, canción que no le quisieron grabar en más de una discográfica alegándole que era una canción con demasiadas letra, muy larga, para ser un éxito.

Desde hace cinco años aproximadamente, que es el tiempo que llevo tomando apuntes, ideas, bocetos y datos para mi último libro “Educar sin Drogas”, yo sabía que iba a pisar unos cuantos callos y que iba a haber personas que no lo iban a tomar nada bien. Efectivamente, no se puede escribir sobre cómo fortalecer a nuestros jóvenes para que no caigan en las garras de las drogas y pretender que los que viven de su fabricación, distribución, venta y adicción te miren con buenos ojos.

Alcohol, tabaco, cannabis y metilfenidato son las sustancias que elegí para el trabajo por dos motivos: son las drogas más cercanas al entorno de nuestro alumnado (como ellos dicen, les cuesta “cero coma” conseguirlas) y por ende las que más problemas nos van a causar. No en vano, durante el último año de escritura del libro sucedieron numerosos fallecimientos por intoxicación etílica; guardo especial lugar en mi memoria el caso de una niñita de doce años del que se dio la macabra coincidencia de que escuché la noticia en el justo momento que dibujaba una ambulancia llevándose a un niño intoxicado.

Pese a ser muy duro con el alcohol y mostrar lo que no dice la televisión de este país, que el alcohol está presente en infinidad de casos de violencia de género, robos con intimidación, violaciones y malos tratos, o que provoca una muerte cada diez segundos según la OMS, o que es la principal causa de muerte entre los jóvenes superando a nivel mundial a los fallecimientos provocados por VIH, violencia y tuberculosis, pese a ello, digo, la camarera que todas las mañanas me pone mi café solo sigue sonriéndome como el ángel que es. Nuestro gobierno, todos los gobiernos del mundo, resumen el problema del alcohol a un problema de tráfico: “si bebes no conduzcas”, lo que algunos de nuestros jóvenes entienden así: “cono no voy a conducir, me voy a poner ciego como un topo”. En mi libro, les ayudo a que le den unas vueltas a ese asunto de qué significa beber o no beber, les invito a pensar en consecuencias e incluso citamos al ministerio del ramo a hacer publicidad del estilo; si bebes, no maltrates, no violes o no pegues a tus hijos.

En cuanto al tabaco, o mejor dicho a la potentísima industria tabaquera, única empresa a la que se le permite vender su veneno sin necesidad de mostrar su composición a nivel mundial, más de 3000 sustancias, he de reconocer que me daba un poco de miedo el cómo se tomarían el hecho de que yo desvelara en el libro cuestiones como que vas a morir antes de los 65 sin ninguna duda como sigas fumando o que nadie investiga un tabaco que no mate porque parte del negocio es precisamente eso: quitarte de en medio cuando empiezas a costar dinero al erario público. Los gobiernos no lo promocionan, simplemente lo consienten ¿por qué? Y ya estoy haciendo demasiado spoilers porque es el gobierno, cualquier gobierno, el verdadero adicto al alcohol y al tabaco y eso le obliga a que una parte de nosotros también lo seamos.

Pero como no voy al estanco ni a por sellos, no temí ninguna respuesta airada de la estanquera de mi barrio.

El cannabis, siendo la única sustancia ilegal de las cuatro de las que hablo, sí que me puso un poco alerta, porque camellos y traficantes son personas que a mi al menos me imponen mucho respeto. A día de hoy, ningún traficante de hachis y maría se ha dirigido a mi con ánimos violentos por “espantarle clientela”, y además juego con la ventaja de que a dichas personas no se les suele ver mucho por las librerías, lo que sin duda es un punto a favor de que jamás sepan de mi. Además, la experiencia dice que diez de cada diez aprehensiones de cannabis en los institutos provienen del alijo familiar, de esa cajita que guardan los papás y mamás en algún lugar oculto de la casa.

Comprenderéis mi estupefacción cuando, de pronto, mi Facebook, algo que al final he entendido para qué sirve, se convierte en una especie de escupidera en la que una media docena de personas aproximadamente, vomitan sobre mi persona todo tipo de descalificaciones y comentarios que adjetivarlos de mal gusto sería demasiado eufemismo incluso para  Ned Flanders. Personas que tan solo habiendo leído el título “Educar sin drogas” y visto que una de las drogas es el speed o el nombre con el que ellas la conocen, “metilfenidato”, entran a cuchillo en descalificaciones e insultos, deseos de muerte y cosas por el estilo, insultando a mis hijos, todo con el ánimo de provocar en mi persona airadas respuestas que puedan emplear como no sé muy bien qué. Se enzarzan incluso entre ellas y tendría cierta gracia sin no fuera porque de vez en cuando aparecen vocablos como “linchamiento”, “boicot”, acusaciones de enriquecimiento personal (¡vendiendo libros!), me declaran oficialmente “ignorante”, en fin, todo bastante desagradable.

Pero lo mejor estaba por llegar. De pronto uno de ellos encuentra la prueba definitiva de que soy un farsante. En mi muro puede leer que soy músico y que entre otros grupos he tocado en la “Orquesta Skape”, grupo que dicha persona confunde con el grupo Ska-P y con el que a partir de ese momento me relaciona de forma directa. Y una vez que me hacen “miembro del grupo”, me atribuyen la composición de sus letras, sobre todo de esa que dice:

Y saco un papelillo, me preparo un cirgarrillo

Y una china pal canuto de hachís (hachís)

Saca ya la china, tron, venga ya esa china, tron

Quémame la china tron (no hay chinas)

Saco un papelillo, me preparo un cirgarrillo

Y una china pal canuto de hachís (hachís)

Saca ya la china, tron, venga ya esa china, tron

Quémame la china tron (…)

Y que como habréis comprobado, clama por la legalización del hachís entre otras cuestiones, legalización por cierto, de la que yo estoy totalmente a favor. Pero ¿Qué ocurre cuando les haces ver que tú no eres esa persona, que se equivocan y que aunque lo fueras, qué tiene que ver mi libro del que solo conocen el título “Educar sin drogas”, con los deseos de unos y de otros de legalizar el cannabis? Nada. Creyeron ver un martillo y fueron prestos a la ferretería a por un buen puñado de clavos. Y no ocurre nada, siguen a los suyo, que es tener razón a cualquier precio.

Seguiré en Facebook porque por ahora no encuentro otra manera de acordarme de personas olvidadas por esas vueltas que da la vida y a las que guardo un especial cariño. Y, por desgracia, siempre habrá pelmas. Un beso.

TODOS LOS CÓMICS DE EDUCAR SIN DROGAS

Queridos compañeros docentes, o padres o madres interesados en el tema de las drogas y la realción que vuestros hijos puedan tener con estas sustancias, aquí os vais a poder descargar los cómics tal y como los dibujé, con todo el cariño y pasión que pongo en todo lo que creo que merece la pena. Y mis hijos, al igual que los vuestros, lo merecen todo porque son lo más grande de este mundo. No permitamos que cuatro payasos (con perdón hacia la profesión de los payasos) con ganas de forrarse jueguen con el cerebro de nuestros hijos. Un beso

Cómic Alcohol       Cómic Tabaco color       Cómic Tabaco Blanco y Negro    

Cómic Tabaco Euskera        Cómic Cannabis       Cómic TDAH COLOR      

Cómic TDAH Blanco y Negro   Cómic Diagnóstico  Cómic Tabaco adicción

Cuando la caca no forma parte del currículo educativo

Los recortes en educación llevan a todo tipo de situaciones preocupantes como que los niños y niñas de tres años tengan que ir a solas al baño y nadie les enseñe cómo gestionar su higiene personalUna historia en primera persona que parte de la experiencia de un colegio de Sevilla para hacer una reflexión más amplia: ¿enseñamos a nuestros niños los colores pero no a gestionar la mierda propia?

Por Felipe G. Gil

Origen: Cuando la caca no forma parte del currículo educativo

Durante la presentación del curso 2016/2017 destinada a padres y madres que iban a ingresar a sus hijos de 3 años por primera vez en un colegio público de Sevilla, dos eran las maestras de infantil presentes en la sala. Una de ellas tenía una camiseta verde de la marea verde y no habló. La otra iba elegantemente vestida e intervino para decir “tenemos que dejaros claro que no estamos aquí para limpiarle el culo a sus hijos”.

La frase inquietó a muchos de las madres y padres allí presentes. Muchos de ellos se habían afanado durante el verano en que sus hijas e hijos aprendieran a ir a solas al baño. Pero todo el mundo que tenga o haya tenido que criar a una personita de tres años sabe que incluso por una cuestión puramente física es algo prácticamente imposible: sus bracitos y manos apenas llegan al ano. La destreza que requiere limpiar un lugar tan recóndito es algo que lleva mucho tiempo y una pericia que no es nada sencilla de incorporar.

Lo cierto es que la primera reacción clientelar pero al mismo tiempo plenamente justificada por parte de padres o madres que aún no conocen la existencia de herramientas como los AMPAS, es desconfiar. Desconfiar de lo público. Muchas personas no tienen elección y simplemente no tienen dinero para siquiera plantearse una alternativa. Otros más afortunados sí tienen opción pero cuentan con la convicción ideológica de que un colegio público garantizará unos valores que otros quizás no. Pero la mayoría de padres y madres presentes sentimos lo mismo: temor por nuestros pequeños.

El mecanismo explicado en detalle y fuera de contexto es mucho más grave: si una niña se hace pipí o caca encima, la maestra no puede tocarla y debe llamar a los padres para que vengan a hacerse cargo de ella. De nuevo surgen muchas preguntas, ¿y si los padres trabajan a media hora en coche del colegio? ¿Y si en ese momento no pueden desplazarse? Al final, muchos de los temores de aquella primera reunión se fueron confirmando luego: los niños llegan muchos días manchados, mojados, escozidos, malolientes…

En el caso de nuestro cole, ningún responsable del centro explicó realmente el motivo de esto. En cambio, si se explayaron en otros de los “servicios de los que disponen los colegios”. Por momentos era como si vendieran el colegio. Qué raro, tratándose de un colegio público. Pero una vez rascas un poco, descubres que los coles que no reciben niños van cerrando. Al igual que los coles que cuentan con población no censada (migrantes, fundamentalmente) reciben peor atención por parte de la institución que se hace cargo de la infraestructura. Vamos, que entre los colegios de Sevilla hay clases y hay relaciones de poder/competencia.

“El año pasado cada estudiante tenía que llevar su papel higiénico”. Te cuentan y te escandalizas aún más. Al mismo tiempo no lo ves como algo ajeno o extraño en un contexto donde los niños y niñas de tres años no son ayudados para hacer caca. Y justo ahí es cuando decides investigar un poco y descubres el pastel: en los colegios existía la figura de los “Monitores”, personas encargadas expresamente de este tipo de cuestiones que son consideradas de apoyo.

De repente pensar en la profesora que dijo “no estamos aquí para limpiarle el culo a sus hijos” cobra otro sentido. Te pones en su lugar mínimamente y piensas que no sería razonable dejar una clase de 24 pequeños a solas si uno tiene que ir al baño con cada niño o niña que tiene ganas de hacer pipí o caca. Y mas en una fase en la que muchas de las veces son falsas alarmas. Así que aunque repudies la frase, piensas: “Es algo sistémico”. Entonces te paras a pensar: ¿será el único puesto que no está bien cubierto? Has oído que con más de la mitad del curso en marcha hay muchos niños con necesidades especiales que no están diagnosticados y que probablemente ni tengan personal especializado para hacerse cargo de ellos. En el caso de los colegios de Sevilla, el personal depende de la Junta de Andalucía. Para fijar conceptos y responsables de cada cosa.

Más allá de los dichosos recortes y cómo afectan a miles de familias en todo el Estado español (porque seguro que esto es algo que puede ser complementado con cientos de historias igual o peores) hace falta hacer una profunda reflexión sobre qué implica sustraer la caca del currículo educativo. La metáfora que eso construye sobre nuestra sociedad. Sobre el futuro que deseamos para esos niños a los que abandonamos a su suerte con uno de los elementos que nos hacen humanos. Sobre lo penoso que es enseñar los colores pero no a gestionar la mierda propia. Hay tantas metáforas en esa triste realidad.

La educación privada concertada debe ser corresponsable

Carlos Gamarra
maestro de Educación Primaria en Aragón

Origen: La privada concertada debe ser corresponsable

Asistimos a una polémica artificial alentada por los obispos, la patronal de colegios privados, la confederación empresarial y los partidos de la derecha -PP, PAR y Ciudadanos-, que han enrarecido y exacerbado un proceso habitual, reglamentado legalmente, como es la revisión temporal de conciertos educativos.

Contextualizando, un colegio concertado es un colegio de titularidad y gestión privada, cuya financiación es 100% pública. Así, además del sueldo a los profesores, un colegio privado concertado recibe fondos públicos que sufragan por completo los gastos de mantenimiento, funcionamiento, reparaciones y de pago al personal de administración y servicios. El Gobierno de Aragón abona las cuantías establecidas en la Ley Presupuestos Generales del Estado (que cualquier ciudadano puede consultar), además de otros suplementos adicionales.

Precisamente por estar sujeto a la total financiación pública, un colegio privado mantiene un acuerdo temporal con la administración, denominado concierto, que finaliza, dependiendo de la etapa educativa, cada 4 o 6 años, y que en Aragón concluye para todas estas etapas en el curso 16-17. Entre los criterios establecidos para que las aulas financiadas se renueven, la legislación refleja que los centros “satisfagan necesidades de escolarización y atiendan a poblaciones escolares de condiciones socioeconómicas desfavorables”.

El primer requisito es la clave del asunto. La bajada de la población escolar es un hecho en numerosos barrios y localidades. Es decir, aunque que se bajen las ratios, se van a necesitar menos aulas. Por ello, se requiere acomodar la nueva realidad demográfica a la oferta educativa en el próximo acceso a la escolarización en algunos centros educativos; nunca cerrando o dejando de financiar aulas ya existentes en funcionamiento. Pretender hacer creer que esta mínima adaptación supone acabar con la educación concertada no tiene ningún sentido, y los que lo han afirmado son los mismos que decían que el matrimonio homosexual acabaría con la familia. Además, nadie ha puesto en cuestión a familias ni a profesores; en ningún momento.

Lo que se plantea con seriedad es que ha llegado el momento de la corresponsabilidad por parte de los propietarios de estos centros privados, de racionalizar la nueva oferta en función de la necesidad poblacional actual. La pública ya lo ha hecho, y con creces. Fue duramente castigada por el PP-PAR en la legislatura anterior: descenso de un 18% en su financiación, 220 aulas menos -incluyendo cierres de colegios en el medio rural- y pérdida de más de 2.000 plazas docentes, como bien recuerdan los profesores interinos que perdieron su trabajo. Trabajo que no perderán los docentes de la privada concertada gracias a las jubilaciones y a los acuerdos vigentes de recolocación con la administración.

El segundo requisito para renovar un concierto es de justicia, equidad, sentido común y compromiso social. Un centro financiado completamente con dinero público no debería excluir a niñas y niños por su origen, necesidades educativas o condición económica. Algunos propietarios de estos colegios, donde abundan las congregaciones católicas, deberían hacer una profunda reflexión al respecto, porque la realidad, con datos oficiales en la mano, es que unos centros privados concertados cumplen y otros muchos no.

Así pues, colegios públicos y privados concertados deben estar en igualdad de condiciones. Igualdad a la hora de asumir el actual descenso demográfico, igualdad para escolarizar a todo tipo de alumnos e igualdad para impartir las enseñanzas de forma totalmente gratuita, sin cuotas obligatorias y con precios de comedor accesibles. Porque si entre todas y todos financiamos tanto los centros públicos como los concertados, también todas y todos deberían tener el derecho de poder escolarizar en cualquiera de ellos a sus hijas e hijos. Porque hay que conseguir una educación en igualdad, de calidad para todos; también en el medio rural, donde la escuela pública es la única que vela por ello. Porque deben ser los poderes públicos los que, con el propio dinero público, establezcan y aseguren una equilibrada planificación educativa en función de los intereses generales. ¿O acaso esta capacidad debe estar supeditada a los intereses particulares de entidades privadas?

Mueren los robots y la esperanza en las tareas de limpieza de Fukushima

Las tareas de exploración dentro de los reactores de la planta nuclear apenas ha comenzado y ya se enfrenta a serias dificultades

“Abe dijo que Fukushima estaba bajo control cuando fue al extranjero a promocionar la candidatura de los juegos olímpicos. En Japón todos podemos constatar que la situación no está bajo control”, cuenta un exingeniero nuclear

“Nos gustaría eliminar el agua contaminada en 2020”, afirma la empresa responsable

Origen: Mueren los robots y la esperanza en las tareas de limpieza de Fukushima

Cuando no habían completado ni una quinta parte de la misión, los ingenieros que hacían el seguimiento del progreso de Escorpión tiraron la toalla. El último robot que había sido enviado a las entrañas de uno de los reactores dañados de Fukushima Daiichi, y cuyo seguimiento se hacía por control remoto, dejó de enviar señales.  El combustible nuclear que se sobrecalentó cuando la planta sufrió una triple fusión hace exactamente seis años impidió que el robot avanzara.

Hace un mes, este robot de Toshiba, que tiene unos 60 centímetros de longitud y está equipado con un par de cámaras y sensores capaces de medir los niveles de radiación, fue abandonado a su suerte. El operador de la planta nuclear, Tokyo Electric Power (Tepco), intentó restar importancia al hecho de que otra misión de reconocimiento había fracasado. Esta última tenía el objetivo de determinar el estado actual y la ubicación exacta del combustible fundido. 

Aunque la misión no se completó, los responsables de la planta se limitaron a indicar: “Hemos obtenido información de valor que nos ayudará a determinar qué métodos son los más adecuados para eliminar los contaminantes del combustible”. 

Los contratiempos de Escorpión, cuya misión debía durar diez horas y solo duró dos, pusieron en evidencia lo complicado que es desmantelar Fukushima  Daiichi; una tarea sin precedentes. Un experto no ha dudado en afirmar que el desmantelamiento “escapa a la comprensión humana”.

El 11 de marzo de 2011 la planta nuclear se convirtió en el escenario del peor accidente nuclear desde Chernobyl, después de que un terremoto de magnitud 9 y un tsunami sacudieran esa región de Japón. Se podrían necesitar entre 30 y 40 años para desmantalerla, y el ministro de industria y comercio de Japón ha calculado que los costes podrían superar los 178.000 millones de euros. 

Esta cifra, que incluye las indemnizaciones que recibirán decenas de miles de personas que fueron evacuadas tras el accidente nuclear, prácticamente duplica la estimación realizada hace tres años. 

Radioactividad para matar a una persona en un minuto

El tsunami mató a casi 19.000 personas; la mayoría de ellas en la zona de Fukushima. Unas 16.000 personas que vivían cerca de la central nuclear se vieron obligadas a abandonar sus hogares. Han pasado seis años y han sido pocas las que han podido volver a zonas que las autoridades consideran seguras.

Para Tepco está resultando casi imposible fabricar robots que sean capaces de entrar en las partes más peligrosas de los reactores de Fukushima Daiichi y permanecer el tiempo necesario para recabar información de valor. El escorpión, que se llama así porque lleva una cámara en su cola abatible, “murió” después de quedar encallado en un carril situado debajo del recipiente de presión del reactor. No pudo seguir porque los posos de combustible y otros desechos le bloquearon el paso.

Puede ser que este robot y otros anteriores también hayan sufrido los efectos de la radiación. Antes de perderse, su dosímetro indicaba que en el tanque de contención número 2 los niveles de radiación eran de 250 sieverts por hora; suficiente para matar a un humano en un minuto.

El responsable de la planta nuclear, Shunji Uchida, reconoce que Tepco ha conseguido una información “limitada” sobre el estado del combustible fundido. En declaraciones a the Guardian y a otros medios que visitaron la planta nuclear, explicó que “de momento solo hemos conseguido echar un vistazo y el último experimento con un robot no ha funcionado”.  Uchida admite que, por ahora, no tienen otro plan. 

Problemas con los robots al margen, el trabajo de exploración en los otros dos reactores, cuyos niveles de radiación son incluso superiores al del reactor número 2, ni siquiera ha empezado. Los responsables de la planta quieren que un pequeño robot resistente al agua entre en el reactor número 1 en las próximas semanas, pero todavía no se ha fijado una fecha concreta para enviar a un robot al reactor número 3, que es el que está en peores condiciones. 

Naohiro Masuda, presidente de la sección de desmantelamiento de Fukushima Daiichi, señala que quiere que se hagan nuevas investigaciones antes de decidir cómo sacar el combustible fundido. 

A pesar de todos los contratiempos, Tepco, tras consultarlo este verano con las autoridades gubernamentales, ha insistido en que empezará a extraer todo el combustible nuclear fundido en el año 2021, cuando se cumpla una década del desastre.

Sin embargo, Shaun Burnie, un experto nuclear que trabaja para Greenpeace Alemania y que está radicado en Japón, afirma que la planta nuclear se enfrenta a un reto “sin precedentes y que prácticamente escapa a la comprensión humana”. También asegura que las fechas que se marcaron para el desmantelamiento “nunca han sido realistas ni creíbles”.

La última exploración fallida del reactor número 2 “no hace más que confirmar esta realidad”, indica Burnie. “sin una solución técnica de cómo lidiar con las unidades 1 y 3, se han centrado en la unidad dos porque es la que parece menos difícil. La mayor parte de la información que la empresa y el Gobierno han compartido con los medios de comunicación y con el público es mera especulación y un cúmulo de buenos deseos”.

“El calendario actual para la eliminación de cientos de toneladas de combustible nuclear fundido, cuya ubicación y condición todavía no están claras, se basó en el calendario fijado por el primer ministro [Shinzo] Abe en Tokio y por la industria nuclear, no se basan en los hechos objetivos recabados sobre el terreno ni la ingeniería de sonido o la ciencia”, indica el experto.

900.000 toneladas de agua contaminada

Shunichi Tanaka, presidente de la Agencia de Regulación Nuclear Japonesa, no parece compartir el optimismo de Tepco en lo relativo a respetar el calendario fijado para el desmantelamiento. “Todavía es demasiado pronto para hablar en estos términos tan optimistas”, afirma. “De momento, seguimos avanzando a oscuras”.

A simple vista, se han hecho muchos cambios en Fukushima Daiichi desde la anterior visita de the Guardian, que tuvo lugar hace cinco años. 

Por aquel entonces, el sitio todavía estaba lleno de escombros. Las mangueras, las tuberías y los materiales de construcción cubrían el sitio, mientras que miles de trabajadores desafiaban los altos niveles de radiación para devolver el orden a la escena de un desastre nuclear.

Han pasado seis años y se han reforzado los edificios de los reactores dañados y ha sido posible sacar más de 1.300 conjuntos de combustibles gastados de la piscina de almacenamiento del reactor número 4. Han cubierto el suelo con un revestimiento especial para evitar que el agua de la lluvia se sume a los problemas de gestión de agua que ya tiene Tepco. 

Los trabajadores que antes tenían que ponerse un equipo protector cuando se dirigían hacia Fukushima Daiichi ahora pueden llevar ropa ligera y máscaras quirúrgicas en muchas de las zonas de la planta nuclear. Los 6.000 trabajadores ya pueden comer un plato caliente y hacer turnos para descansar en una caseta que fue habilitada para este uso en 2015. 

Sin embargo, cuando nos apartamos de la costa, las filas de tanques de acero son un recordatorio de uno de los principales enemigos de los esfuerzos de desmantelamiento: el agua contaminada. Los tanques frenan 900.000 toneladas de agua; una cantidad que pronto será de un millón de toneladas. 

Las paredes subterráneas de hielo de Tepco, que en el pasado se creían indestructibles y cuya construcción superó los 200.000 euros anuales, no han conseguido hasta la fecha evitar que las aguas subterráneas entren en los sótanos de los reactores y se mezclen con el agua refrigerante radioactiva. 

Yuichi Okamura, un portavoz de Tepco, reconoce que la estructura, que congela el suelo a una profundidad de 30 metros, todavía permite que a diario 150 toneladas de agua subterránea penetren en los sótanos del reactor [y se contaminen].

Se han mantenido abiertas expresamente cinco secciones para evitar que el agua de los sótanos de los reactores suba y se escape. “Tendremos que cerrar el muro de forma progresiva”, indica Okamura. “Nos gustaría que en abril el flujo de agua subterránea no superara las 100 toneladas diarias y nos gustaría haber conseguido eliminar el agua contaminada en 2020”. 

Los más críticos con las tareas de desmantelamiento y de limpieza señalan que en 2020 Tokio será la ciudad anfitriona de los juegos olímpicos. Consiguió convertirse en la sede olímpica después de que Abe afirmara ante el Comité Olímpico Internacional que Fukushima estaba “bajo control”.

Mitsuhiko Tanaka, un exingeniero nuclear de Babcock-Hitachi, acusa a Abe y a otros altos cargos del Gobierno de haber minimizado la ardua tarea de desmantelamiento con el propósito de que el público apoye sus planes de volver a poner en funcionamiento los reactores nucleares en todo el país. 

“ Abe dijo que Fukushima estaba bajo control cuando fue al extranjero a promocionar la candidatura de los Juegos Olímpicos, pero nunca ha hecho una afirmación parecida en Japón”, indica Tanaka. “En Japón todos podemos constatar que la situación no está bajo control”.

“ Si alguien del prestigio de Abe repite esta afirmación a menudo, se convierte en verdad”, lamenta Tanaka. 

Traducido por Emma Reverter