“¿Estás atento?” la otra cara del TDAH

El documental cuenta con entrevistas a psiquiatras, psicólogos, médicos del sistema público de salud, educadores sociales de Centros de Atención a la Infancia, maestros, periodistas, y padres y mad…

Origen: ¿Estás atento?: la otra cara del TDAH – Mad In America Hispanohablante

Os presentamos: “¿Estás atento?: la otra cara del TDAH”. Un documental elaborado por Humanistas de Carabanchel sobre el fenómeno del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.El documental cuenta con entrevistas a psiquiatras, psicólogos, médicos del sistema público de salud, educadores sociales de Centros de Atención a la Infancia, maestros, periodistas, y padres y madres afectadas.
En él se aborda el asombroso auge del diagnóstico desde su aparición en el DSM III en 1980, al que ya se hizo referencia en esta reseña; el abuso en la prescripción de potentes psicofármacos derivados de las anfetaminas desde edades muy tempranas para su tratamiento y la espectacular expansión de las ventas de medicamentos relacionados. En el documental se hace referencia también a la gran influencia del marketing farmacológico en el abordaje del tratamiento al TDAH y la creciente patologización de la infancia y adolescencia. Esta patologización desmedida es entendida, por alguna de las protagonistas del documental y por nosotras mismas, como una suerte de violencia del sistema, que señala y declara como enfermo aquello que no entiende y que anula la voluntad humana a través de diagnosticar y medicar comportamientos.

TODOS LOS CÓMICS DE EDUCAR SIN DROGAS

Queridos compañeros docentes, o padres o madres interesados en el tema de las drogas y la realción que vuestros hijos puedan tener con estas sustancias, aquí os vais a poder descargar los cómics tal y como los dibujé, con todo el cariño y pasión que pongo en todo lo que creo que merece la pena. Y mis hijos, al igual que los vuestros, lo merecen todo porque son lo más grande de este mundo. No permitamos que cuatro payasos (con perdón hacia la profesión de los payasos) con ganas de forrarse jueguen con el cerebro de nuestros hijos. Un beso

Cómic Alcohol       Cómic Tabaco color       Cómic Tabaco Blanco y Negro    

Cómic Tabaco Euskera        Cómic Cannabis       Cómic TDAH COLOR      

Cómic TDAH Blanco y Negro   Cómic Diagnóstico  Cómic Tabaco adicción

La educación privada concertada debe ser corresponsable

Carlos Gamarra
maestro de Educación Primaria en Aragón

Origen: La privada concertada debe ser corresponsable

Asistimos a una polémica artificial alentada por los obispos, la patronal de colegios privados, la confederación empresarial y los partidos de la derecha -PP, PAR y Ciudadanos-, que han enrarecido y exacerbado un proceso habitual, reglamentado legalmente, como es la revisión temporal de conciertos educativos.

Contextualizando, un colegio concertado es un colegio de titularidad y gestión privada, cuya financiación es 100% pública. Así, además del sueldo a los profesores, un colegio privado concertado recibe fondos públicos que sufragan por completo los gastos de mantenimiento, funcionamiento, reparaciones y de pago al personal de administración y servicios. El Gobierno de Aragón abona las cuantías establecidas en la Ley Presupuestos Generales del Estado (que cualquier ciudadano puede consultar), además de otros suplementos adicionales.

Precisamente por estar sujeto a la total financiación pública, un colegio privado mantiene un acuerdo temporal con la administración, denominado concierto, que finaliza, dependiendo de la etapa educativa, cada 4 o 6 años, y que en Aragón concluye para todas estas etapas en el curso 16-17. Entre los criterios establecidos para que las aulas financiadas se renueven, la legislación refleja que los centros “satisfagan necesidades de escolarización y atiendan a poblaciones escolares de condiciones socioeconómicas desfavorables”.

El primer requisito es la clave del asunto. La bajada de la población escolar es un hecho en numerosos barrios y localidades. Es decir, aunque que se bajen las ratios, se van a necesitar menos aulas. Por ello, se requiere acomodar la nueva realidad demográfica a la oferta educativa en el próximo acceso a la escolarización en algunos centros educativos; nunca cerrando o dejando de financiar aulas ya existentes en funcionamiento. Pretender hacer creer que esta mínima adaptación supone acabar con la educación concertada no tiene ningún sentido, y los que lo han afirmado son los mismos que decían que el matrimonio homosexual acabaría con la familia. Además, nadie ha puesto en cuestión a familias ni a profesores; en ningún momento.

Lo que se plantea con seriedad es que ha llegado el momento de la corresponsabilidad por parte de los propietarios de estos centros privados, de racionalizar la nueva oferta en función de la necesidad poblacional actual. La pública ya lo ha hecho, y con creces. Fue duramente castigada por el PP-PAR en la legislatura anterior: descenso de un 18% en su financiación, 220 aulas menos -incluyendo cierres de colegios en el medio rural- y pérdida de más de 2.000 plazas docentes, como bien recuerdan los profesores interinos que perdieron su trabajo. Trabajo que no perderán los docentes de la privada concertada gracias a las jubilaciones y a los acuerdos vigentes de recolocación con la administración.

El segundo requisito para renovar un concierto es de justicia, equidad, sentido común y compromiso social. Un centro financiado completamente con dinero público no debería excluir a niñas y niños por su origen, necesidades educativas o condición económica. Algunos propietarios de estos colegios, donde abundan las congregaciones católicas, deberían hacer una profunda reflexión al respecto, porque la realidad, con datos oficiales en la mano, es que unos centros privados concertados cumplen y otros muchos no.

Así pues, colegios públicos y privados concertados deben estar en igualdad de condiciones. Igualdad a la hora de asumir el actual descenso demográfico, igualdad para escolarizar a todo tipo de alumnos e igualdad para impartir las enseñanzas de forma totalmente gratuita, sin cuotas obligatorias y con precios de comedor accesibles. Porque si entre todas y todos financiamos tanto los centros públicos como los concertados, también todas y todos deberían tener el derecho de poder escolarizar en cualquiera de ellos a sus hijas e hijos. Porque hay que conseguir una educación en igualdad, de calidad para todos; también en el medio rural, donde la escuela pública es la única que vela por ello. Porque deben ser los poderes públicos los que, con el propio dinero público, establezcan y aseguren una equilibrada planificación educativa en función de los intereses generales. ¿O acaso esta capacidad debe estar supeditada a los intereses particulares de entidades privadas?

El colegio “milagro” que revoluciona la educación en España

Origen: ELMUNDO

El Joaquim Ruyra desafía todos los dogmas del sistema educativo: está en un barrio conflictivo, el 92% de los alumnos son extranjeros… y aún así logra mejores resultados que muchos colegios de élite.

Visitamos sus aulas para descubrir la receta de su buena educación. El primer mandamiento: “Si hay silencio en clase es que algo va mal”.

Nada más entrar en clase ocurre algo insólito: nada. El aula de quinto de primaria está abarrotada pero nadie me presta la más mínima atención. Doy algunos pasos entre las mesas, me asomo al centro de un grupo de alumnos, pero ninguno levanta la vista. Me ven, pero me ignoran. En mis tiempos, y en otros colegios, cualquier persona, animal o cosa que se manifieste en la puerta de un aula se convierte de forma instantánea en la mejor escapatoria.

Hace tres meses un nuevo milagro atrae peregrinos a uno de los barrios más pobres del área metropolitana de Barcelona. Curiosos, estudiantes de magisterio, académicos y comitivas institucionales se desplazan semanalmente hasta La Florida, en L’Hospitalet de Llobregat, para visitar el prodigioso colegio Joaquim Ruyra. Yo soy uno de esos peregrinos.

Todo empezó cuando se hicieron públicos algunos de los resultados de las pruebas de competencias básicas que realiza la Generalitat. Los datos revelaron que el nivel académico de los alumnos de primaria de este centro público está muy por encima de la media. En algunas materias supera incluso el de los colegios privados de más prestigio de Cataluña. Lo llamaron «milagro educativo».

«El 92% de nuestros alumnos son de origen extranjero y más del 95% reciben una beca de comedor. Se supone que estos resultados no salen de un barrio como éste. Se supone», dice risueño Miquel Charneco, el jefe de estudios. «Todo el mundo nos pregunta lo mismo», continúa Raquel García, la directora del centro, «que cómo lo hacemos y que dónde está el truco. Nosotros les decimos que no hay truco, sólo la medida justa de azúcar, y les invitamos a verlo».

Durante tres días observaré de cerca este colegio. Elaboraré una lista de particularidades, una especie de recetario o cuaderno de rarezas, según se mire.

En primer lugar, todas las aulas tienen las puertas abiertas y desde el pasillo se oye un runrún de voces. Antes de cruzar el umbral de la clase de quinto veo un niño sikh con el moño tradicional en la frente, una niña negra altísima y un chaval con cenefas en el cuero cabelludo. De repente me asalta una timidez infantil. Una clase, o lo que muchos entendemos por ella, es uno de los espacios más solemnes a los que uno puede enfrentarse. Sin importar la edad, siempre revive el miedo a ser observado, evaluado.

Los alumnos de quinto curso están divididos en cuatro grupos. Deben realizar cuatro actividades distintas de 20 minutos de duración. Éste es el tiempo que, según el equipo directivo, son capaces de mantener una concentración óptima. De modo que la clase de matemáticas durará dos horas. Cada equipo realizará cuatro actividades relacionadas con la asignatura. Los grupos interactivos, así se llama este sistema, es como funcionan aproximadamente el 60% de las horas lectivas en el Joaquim Ruyra.

Como herramientas de apoyo están el cronómetro digital colgado en la pared y cuatro adultos, uno en cada conjunto de mesas. «Hoy tenemos dos voluntarios, un lujo», apunta Raquel, la directora. «Siempre garantizamos que haya al menos dos adultos por clase, el tutor y un maestro de apoyo, luego jugamos con los voluntarios».

Esta es una de las pocas rebeliones formales del centro: los maestros de educación especial y del aula de acogida se integran en la clase ordinaria. «Al segregar a los alumnos la autoestima bajaba en picado», dice Raquel. «Es como una escuela de idiomas en la que tus compañeros no saben nada y no quieres hablar con tu profesor. Les dábamos un cuaderno especial que terminaba sirviendo de excusa cuando algo les parecía difícil: ‘¡Profe, es que soy del aula de acogida!’».

Sadaf es madre voluntaria, procede de Pakistán y hace 17 años que vive en el barrio. Se pasea alrededor de su grupo con un sari perfumado, mirada exigente y los brazos cruzados. «En este colegio puedes saber qué hacen los niños en clase. ¿Cuántos padres lo saben realmente?». Madre y tía de varios alumnos del Joaquim Ruyra, viene cada semana. «A otras familias de mi país les gusta que venga, y a mí también».

El alboroto que arma el grupo de Sadaf es considerable. Ella da pequeños toques en el culo a los estudiantes para que se sienten, pero es complicado. Los chavales están absorbidos por batallas de cálculo mental. Por parejas, y con una tableta electrónica como tablero, los estudiantes juegan a ver quién pulsa antes el resultado correcto de una operación matemática. La concentración es total, están en una burbuja. Al final de la partida, el ganador lo celebra y el perdedor mira el cronómetro y pide la revancha. A pesar del vocerío, en ningún momento el aula se descontrola: «Nadie se estresa porque saben que pasarán por todas las actividades», dice la directora. La actividad de matemáticas es un juego de mesa.

Javier, de pelo cano, hace de trilero en el grupo de al lado. Es padre de dos alumnos del colegio y viene desde que está en paro: «Vamos a complicarlo un poquito. Hay que asegurar que el camión rojo pueda salir». Javier orquesta un ejercicio de geometría espacial. Los alumnos deben conseguir que el camión rojo salga del parking moviendo otros coches de lugar. «Ahora tú, Jasmín», le dice una niña a otra. «Así, entre todos. ¡Sois unos cracks!». Javier se levanta y propone un choque de manos, y los estudiantes responden felices.

«Nosotros estamos sabiendo lo que pesa un boli», cuenta Mohamed, ajustándose las gafas al entrecejo. En su grupo tratan de adivinar el gramaje de varios objetos y luego lo comprueban con una balanza de las de pesos. Hace tres años que Mohamed viene a este colegio: «El profesor de mi anterior escuela no era bondadoso, nos ponía a mi amigo y a mí en dos esquinas de la clase y estábamos muy distanciados. Yo solo quería ayudarle porque es mi amigo».

Sin pretenderlo, Mohamed acaba de señalar una de las claves del Joaquim Ruyra: el aprendizaje dialógico. «Si no entiendes un ejercicio, ¿quién te lo va a explicar mejor?», me pregunta la directora. «¿El profesor, el libro, o un compañero? Siempre es mejor que te lo explique un igual. Por eso aquí funcionamos al revés: si hay silencio en clase es que algo va mal».

Hago recuento. En mi lista de particularidades están las puertas abiertas, la charla como método y un ambiente parecido al de un club de juegos de mesa, concentrado y relajado a partes iguales. Además, las paredes están llenas de chuletas, «referentes» que crean los alumnos y que les ayudan a retener trucos de decimales y acentos. Para Mohamed, esta escuela es como su casa: «Solo que en vez de hacer lo que yo quiero, tengo que hacer cosas que me piden. Y esas cosas son divertidas».

A última hora una escena insólita ingresa en la lista. Mientras la maestra de segundo se dirige a los alumnos, otro maestro irrumpe y pregunta a viva voz: «¿Cómo se dice luciérnaga en catalán?». «Cuca de llum», dice ella, «¡cuca de llum!», corean todos. «¡Uau! No lo sabía, muchas gracias».

Miquel, el jefe de estudios, aprovecha para comentar que «la clase magistral está obsoleta», y que lo que acabo de ver es otra estrategia del colegio. «Evidenciamos a propósito nuestro desconocimiento y la búsqueda de soluciones.Antes los profesores eran eruditos que leían más que el resto de la población. Quedaba muy mal hacerle según qué preguntas o demostrar desconocimiento. Ahora estamos en la sociedad de la información».

Miquel asegura que alguna vez ha sacado el móvil en clase para buscar algo, a modo de diccionario o de enciclopedia. «¿Por qué no?». Me quedo pensativa y anoto la siguiente ecuación: «No saber -> vergüenza -> no aprender. ¿Cuántas veces nos pasa?».

Hace una década que este colegio, construido en 1974, tenía que haberse tirado abajo. La crisis provocó la suspensión del nuevo proyecto arquitectónico y el viejo edificio sigue entre la vía, los Bloques Florida y los coches patrulla de los Mossos, que casi forman parte del paisaje del barrio. Los bloques son viviendas sociales levantadas durante el franquismo. Hasta el cambio de siglo, estuvieron habitadas mayoritariamente por familias gitanas.

«En el año 2000 teníamos 15 chavales de origen extranjero; en 2016 el porcentaje se invirtió y ahora tenemos 15 nacionales, uno o dos por clase», dice Raquel. Pero el cambio demográfico no fue el detonante de la transformación del centro, sino la movilidad de los alumnos. «Si haces una foto al principio de curso y al final, no parece la misma clase. Tenemos una movilidad del 40%. A esto lo llaman escuela autobús, los alumnos entran y salen».

Los desahucios, los cambios de domicilio y el retorno al país de origen son los motivos más habituales. «Muchas familias vuelven porque aquí les va mal», cuenta Miquel mientras recorta unos papeles diminutos en la sala de profesores. «Es lo que tenemos y con eso trabajamos», zanja la directora con un optimismo marcial, sorbiendo un vaso de agua. «Buscamos la excelencia, la buena convivencia y la integración. Las quejas, fuera». Luis, tutor de sexto, comenta: «Tengo amigos policías que me dicen que este colegio es un oasis. La Florida es uno de los barrios más conflictivos de Barcelona».

Hace poco menos de una década, Raquel y Miquel iniciaron un curso de formación de un año con un asesor del Departamento de Educación de la Generalitat. Al finalizarlo supieron que el sistema con el que soñaban existía y tenía nombre: comunidad de aprendizaje. Están tan entusiasmados que se pisan al hablar. Se convierten en alumnos revoltosos e impacientes por contar lo que saben sobre este método de enseñanza.

«El secreto de los nórdicos es que los maestros trabajan como médicos. Es decir, leen estudios y revistas científicas», dice Miquel. «Mira, en educación se estila mucho el postureo», corta ella. «Pongo un sofá de Ikea, dejo que entren a clase a su ritmo y hala, ya soy innovador. No va de eso. Nosotros nos basamos en evidencias, no en ocurrencias». Miquel remata: «No quieres que tu dentista te saque una muela con un método de hace 30 años. Quieres lo más moderno y que esté avalado por la ciencia».

El jefe de estudios termina de recortar los misteriosos papelitos y me pide que le acompañe. «¡Bieeeen!», se oyen gritos de eureka. Cinco niñas de tercero están de pie alrededor del grupo de mesas, observando con fascinación el movimiento de una mariquita amarilla. La mariquita es un robot. «¿Cómo funciona?», pregunto. «Tenemos que decir las partes del sistema respiratorio por como entra el aire, y decirle a la mariquita que vaya», responde Jenifer. Sobre la mesa hay un tablero transparente fabricado por el equipo de profesores. Las cuadrículas pueden llenarse con cualquier cosa, como fichas con términos del sistema respiratorio. «¿Qué viene después de los pulmones?», pregunta Marta a su compañera Azra. «¡Los bronquios!», contesta ella. Azra mueve los dedos sobre el lomo de la mariquita y pulsa las coordenadas para que avance sobre las casillas: «Un, dos, tres, giro a la derecha, uno y dos», dice con un dedo sobre los labios. Cuando Azra aprieta OK, el robot se mueve lentamente hacia donde los bronquios, y si el cálculo es correcto,«¡bieeeeen!».

En este colegio se utilizan libros convencionales, pero también recursos digitales, objetos manipulables y debates. La mariquita me parece un insecto educativo fascinante. Consigue que los alumnos aprendan la lección de naturales, a calcular y programar, también practican la expresión oral y se estimulan mutuamente. Aunque hay liderazgos, todas las niñas se sienten parte del grupo.

El colegio Joaquim Ruyra será innovador, pero desde luego no es hippie según la acepción anárquica del término. Se parece más a un reloj suizo. De hecho, los papelitos que Miquel reparte entre los profesores son horarios de bolsillo. «Es mi sudoku. Cada semana hacemos un esfuerzo muy grande para gestionar los recursos humanos y ahorrar. Tenemos robots, pero porque fabricamos muchos materiales. ¡Nuestros ordenadores son donativos que llegaron desde Madrid!».

Por un error administrativo, el Joaquim Ruyra cuenta con cinco profesores menos de los que le tocarían. «Somos la única escuela del barrio que no está calificada como de máxima complejidad. Llevamos tres años quejándonos al Departament. Con esos refuerzos haríamos virguerías».

Durante la última evaluación externa de sexto de primaria que realiza la Generalitat, el porcentaje de estudiantes del Joaquim Ruyra con nivel alto sobrepasó con creces la media catalana. Según datos del Departament d’Ensenyament, un 55,2% de los alumnos este centro tienen un nivel alto de catalán, cuando la media de nivel alto en esta asignatura es del 25%. En lengua castellana, los alumnos con nivel alto del Ruyra llegan al 39,3% (la media es de 20,8%). En inglés, el 32,1% contra 24% y en matemáticas se alcanza un porcentaje prodigioso (un 58,7% contra un 30,6% de media).

Carme Ortoll, Directora General de Educación Infantil y Primaria de la Generalitat, dice que las comunidades de aprendizaje catalanas mantienen sus resultados académicos, y que algunas, como el Joaquim Ruyra, mejoran en algunas competencias: «En matemáticas es donde la mejora es más evidente».

Joaquim Prats, catedrático de Didáctica de las Ciencias Sociales en la Universidad de Barcelona, opina que este centro es atípico: «Visito muchos colegios y para mí ha sido especialmente llamativo. Los resultados del Ruyra deberían ubicarse en el lado bajo de la tabla y se sitúan donde están los colegios de las familias bien de Barcelona».

Prats, que también es ex presidente del Consejo Superior de Evaluación del Sistema Educativo de Cataluña, cree que el Joaquim Ruyra refuta una teoría consolidada en el mundo educativo, a saber: en los resultados académicos de un niño pesa más la familia que la escuela. «No creo que un colegio pueda imitarse, pero sí creo que deberíamos aprender de éste», dice Prats. «Sobre todo los centros con dificultades donde los maestros ya se han resignado».

Más rarezas para mi lista: en este colegio adoran las inspecciones y los exámenes. «Puede parecer extraño, pero la evaluación es fundamental para nosotros», comenta Raquel. Aunque «no son disidentes» y ponen las notas que manda la Administración, también han instaurado una evaluación interna «que es la que los niños viven». Al parecer estos exámenes propios se viven como premios, porque es cuando los alumnos son evaluados individualmente. «Después de muchos grupos interactivos, toca medir los niveles de competencias. Uno debe de ser consciente de su propio proceso de aprendizaje».

Último día. En la clase de quinto, un grupo de niños trabaja para calcular el área de un triángulo. La escena recuerda a los boxes de la Fórmula 1. Uno escribe en la pizarra blanca, otro señala un folio, otro borra con un trapo los cálculos antiguos. Actúan con pasión y velocidad, se dan órdenes matemáticas, como si tuvieran que ganar una carrera. El cronómetro marca ocho minutos.

Cuando terminan con éxito la operación, Chirine, la niña que escribe en la pizarra, define su colegio: «Este cole tiene una forma expertísima de trabajar, que es interactuar y ayudar a los otros. Antes éramos solitarios. Aquí podemos ayudar hasta a los padres, porque a lo mejor sabemos cosas que ellos ya han olvidado».

El milagro del Joaquim Ruyra no sería posible sin una realidad que no tiene que ver con notas ni rendimientos. Han conseguido que muchos padres hagan de voluntarios en los grupos interactivos (un 25% de los voluntarios son familiares directos, unos 100). Pero sobre todo han conseguido que en el barrio sientan que la escuela les pertenece, que no sean tímidos ni se sientan evaluados al cruzar el umbral de la puerta del aula.

«Siempre hemos visto al profesor como un mini demonio. Pensábamos que eran enemigos, y en realidad podemos hablar con ellos aunque tengan una carrera y nosotros nada». Maica es una de las voluntarias más conocidas del colegio. Su familia, que es «mezcla» pero siempre ha vivido con los gitanos, nunca se llevó bien con los maestros de la anterior escuela de su hijo Vicente, que era concertada por falta de plazas en la pública: «Tenía problemas. Al menos ahora lo que aprende, lo entiende».

Jubilados, vecinos y jóvenes ex alumnos entran y salen del vestíbulo del colegio con naturalidad, como si fuera una plaza. Se quedan el rato que les viene bien.«Nunca podemos decir a un voluntario que hoy no le necesitamos, porque si no, no vuelve. Tampoco hay requisitos ni un perfil», asegura Raquel. De hecho, hay voluntarios que son ex toxicómanos y analfabetos.

¿Qué pasa si, por ejemplo, un voluntario no sabe dividir? Raquel tiene una respuesta para aquellos que dudan, que al principio son muchos: «¿Tú le dices a tu niño que no haga los deberes en tu casa porque no te acuerdas de dividir? No, le preparas un sitio tranquilo y vigilas que lo haga limpio, te aseguras de que trabaje. Eso es dinamizar». ¿Y si un voluntario se equivoca al enseñar una lección? «¡Mejor!», batea Raquel. «Los niños se matan para argumentar su postura. En ese momento, la lección hace ¡clac!, no la olvidan jamás, la asimilan para siempre». Maica lo confirma: «¿Que me he equivocado? Ellos se motivan y a mí me va bien».

Paulatinamente, las interacciones entre la gente del barrio y los alumnos dentro del aula generan una especie de transformación social por un efecto espejo. Primero la escuela se abre a los padres, después la gente la hace suya y luego el barrio termina autoeducándose. De alguna forma, muchos voluntarios cambian la percepción de sí mismos.

Maica, por ejemplo, se siente mejor desde que es voluntaria: «Veo que puedo ayudar en otras cosas. Antes pasaba más, ahora en el barrio me conoce todo el mundo». María del Mar, con los ojos un poco llorosos, lo toma casi como una terapia: «Los niños te amansan un montón. El día a día es duro, estás quemadita, pero vienes aquí y todo cambia, ves que eres importante para ellos. Y los directores dan ternura, aquí dan ternura». Raquel sintetiza: «Para la convivencia en el barrio, este colegio es más efectivo que 20 lecheras de los Mossos.Algunos voluntarios no cambian su conducta en la calle si ven un coche de la policía, pero si ven a los niños, sí. No les decimos que son referentes, lo ven ellos mismos».

Los prejuicios y los roles también se debilitan. Un ejemplo ocurrió hace poco. Dimitri, un joven ex alumno que ahora va al instituto, se presentó para hacer de voluntario varios días seguidos, hasta que se confesó: «Profe, es que me han echado». «Lo habían expulsado. En vez de irse a fumar al parque, viene y se pone en serio», dice Miquel.

Esto es precioso, le digo al jefe de estudios. «Un milagro, ¿no?», contesta él. «Tenemos muchos conflictos, pero los solucionamos de la misma forma que les exigimos a los alumnos, con diálogo igualitario. Yo no puedo expulsar a tu hijo diciéndote que ha cometido tres faltas y que ésa es la normativa. Las familias saben que estamos aquí para ayudarles, por eso ellos también están. ¡Incluso nos traen las cartas del banco o de Hacienda!».

Enric es maestro jubilado. Durante 40 años ha enseñado en la escuela pública de L’Hospitalet y ahora es voluntario del Joaquim Ruyra. Se toma su tiempo para decir qué diferencia a este centro de otros. «Esto nunca se reconoce, pero diré la paz social. Este colegio aporta tranquilidad».

El Joaquim Ruyra, en realidad, no parece un colegio. No he visto ningún empujón, colleja o burla; tampoco se percibe esa fuerza de contención que impera en muchos centros. De hecho, cuando suena el timbre que anuncia la hora del patio, los de quinto ni se inmutan, quieren terminar de valorar la actividad con su tutor. En el pasillo no hay hordas saliendo en tropel.

Dijo Raquel que se trataba de la cantidad justa de azúcar. Precisamente, la sensación es la de estar en una gran fábrica de chocolate donde todo funciona con unas normas estrictas que todos siguen por su propio placer. Los alumnos son receptores y reproductores de un método que entienden y disfrutan. «Cualquiera que se sienta mal en otro colegio puede venir, les gustaría hasta dormir aquí. Para mí esta escuela es como Marruecos, donde siempre voy y vuelvo», dice Chirine.

Según la web de las comunidades de aprendizaje, en España hay 209 centros que siguen este sistema, con especial éxito en Andalucía, Castilla-La Mancha y en Cataluña, donde cada año de dos a tres centros educativos se suman. «Yo estoy enamorado de esto. Creo que este sistema podría cambiar la educación de todo el país, también la universidad», dice Luis, tutor de sexto. «Funciona en favelas de Brasil y en escuelas de élite de EEUU y del País Vasco. No depende de los recursos».

Pero no todo el sector educativo opina lo mismo. Cuando se publicaron los resultados que trajeron la fama a este colegio, arreciaron las críticas. «En el foro de la USTEC, el sindicato de Ensenyament, lo cuestionaban todo. Decían que teníamos más maestros y menos alumnos, lo cual no sólo es falso, sino que es al revés: tenemos menos profesores de los que nos tocarían y una ratio de 25-36 alumnos por clase. Todos callaban cuando les decía que vinieran a verlo», dice Luis.

Las comunidades de aprendizaje han sido avaladas por la Comisión Europea a través del proyecto Includ-ED, y se han publicado estudios sobre ellas en revistas de Cambridge y Harvard, pero hay quien duda de que la base científica a la que aluden sus promotores sea tan evidente. El catedrático de Sociología Mariano Fernández Enguita cree que los procedimientos de investigación de los grupos académicos que las defienden, como el CREA, son superficiales y sesgados. Luis cree que el rechazo viene del miedo: «Hay muchos profesionales que no están dispuestos a salir de su zona de confort y prefieren no romper con los patrones y dogmas. Es desconocimiento y es miedo. Y te voy a ser sincero: esto implica mucho trabajo. En vez de preparar una clase, tienes que diseñar cuatro actividades de 20 minutos».

Más allá del escepticismo y las críticas que las comunidades de aprendizaje puedan generar, es pertinente preguntarse quiénes pueden verse amenazados por un colegio de élite ubicado en medio de un polvorín, un gueto, tal como lo llaman algunos de sus vecinos.

Miquel y Raquel se despiden invitando a los lectores a visitar el centro: «Eso sí, tendrán que hacer de voluntarios», dice el jefe de estudios con el dedo en alto, y añade una última reflexión: «Lo que nos obsesiona no es enseñar, sino que los alumnos aprendan. No es lo mismo, si lo piensas bien».

Para ser un milagro, del Joaquim Ruyra se sale creyendo menos en lo divino que en lo humano.

viñetas de vida

Un innovador proyecto educativo aborda, a través del cómic, cuestiones que no contemplan los temarios

Origen: Comicreando Artículo Escuela (1).pdf – Google Drive

Por Mercedes CorretgeQue el mundo sucede más allá del instituto puede parecer una perogrullada, pero lo cierto es que las aulas suelen quedarse pequeñas para albergar los interesesde los alumnos. Y es que hay cuestiones importantes que conviene saber aunque no vayan a entrar en el examen. Este es el caldo de cultivo de Comicreando, una creativa herramienta de aprendizaje ideada y realizada por docentes de Navarra. Con ella se ahonda en el desarrollo humano de los estudiantes abordando, a través del lenguaje del cómic, realidades que no tienen cabida en la enseñanza reglada. En el punto de mira de este proyecto: potenciar el pensamiento crítico, la reflexión y la investigación. Y en el trasfondo, el desacuerdo existente entre parte de los docentes y de los responsables políticos con respecto al actual sistema educativo: “A nosotros nunca se nos pregunta cuando hay que hacer una reforma educativa, así que esta obra es, en este sentido, un elemento reivindicativo”.


Maite Segura, profesora de Ética y Filosofía, e Iñaki Redín, profesor de Ciencias Naturales y Biología, ya vislumbraron la eficacia comunicativa de este género gráfico con los primeros cómics del mago Kamelo con los que hace una década mostraron a sus alumnos que, “para cambiar la realidad, existen alternativas más benévolas que las drogas”. Se encontraron entonces con un grupo de estudiantes con serios problemas de consumo y menudeo de drogas. De la mano del mago Kamelo pudieron comprobar que podían cambiar las cosas: “Chicos y chicas que hasta entonces habían sido clasificados con el sobrante del sistema educativo, de la noche a la mañana exponían sus reflexiones a otros compañeros, coordinaban grupos de trabajo con otras clases y salían en prensa y en televisión mostrando sus experiencias como protagonistas de un cómic, como protagonistas de su propia vida”. Con estos antecedentes, Comicreando continúa por la senda de trasladar en viñetas, color y bocadillos, temas como la energía nuclear, la pseudociencia, la guerra biológica, el papel de la mujer en el progreso, etc., cuestiones relacionadas con la ciencia y con la vida desde un prisma divulgativo. Explican los profesores-autores que se trata de “utilizar la estética y la narrativa del cómic para enseñar contenidos de todas las áreas y educar en valores, sin que se pierda la motivación por aprender”.

Afirman que es un lenguaje que a los estudiantes les es familiar y que se aleja de la densidad de los libros de texto, algo que le convierte en un buen recurso para aprender y complementar las estrategias docentes. “Tal y como está contada la historia –apunta Maite Segura– la narración gráfica llega mucho más que un ejercicio de cualquier libro de texto tradicional, con lo cual no es excluyente, sino que lo complementa y lo eleva a otra categoría”. Además, entienden que con el cómic estudiantes y docentes pueden conectarde una manera más natural, ya que “hay pocas cosas que nos comuniquen con nuestros alumnos porque tenemos una brecha generacional”, afirma Iñaki Redín. Aparte de los dos docentes, en Comicreando ha intervenido Iñaki Redín Zabalegui, estudiante de Bellas Artes e hijo del profesor Redín, y todo el alumnado que durante un proceso de varios años ha ido aportando ideas. El proyecto se ha presentado a la décimo primera edición del Premio a la Acción Magistral, siendo en la actualidad uno de los veinte proyectos finalistas nacionales. En 2011 fue reconocido con una mención de honor.         .    

Resquicios legales que utilizan las pseudociencias

Existen normas en España que limitan la promoción y ejercicio de pseudoterapias, pero o bien no están claras o las autoridades no las hacen cumplir

Origen: Los resquicios legales que aprovecha la pseudociencia para extenderse en España. Noticias de Ciencia

Cientos de mensajes han llenado este lunes las redes sociales de peticiones al Ministerio de Sanidad para que tome medidas y regule la promoción y el ejercicio de pseudociencias en terapias alternativas que, en el mejor de los casos son ineficaces y en el peor, resultan peligrosas para los pacientes ya sea por sus efectos directos, porque favorecen el abandono de los tratamientos médicos o porque suponen un gasto económico inútil. Continuar leyendo “Resquicios legales que utilizan las pseudociencias”

PAi = discriminación

Cada uno cuenta la película como más le conviene

Pero el último informe elaborado por el departamento de Educación del Gobierno de Navarra pone negro sobre blanco una realidad que algunos sospechábamos y que otros (padres, directivos de centros…) ya conocían.

Con una profusión numérica digna de alabanza, el informe dibuja la realidad mostrándonos un perfil de etapa con sus cimas, valles y zonas llanas, por la que rueda un pelotón que consta de solo dos equipos: uno, con maillot multicultural llamado “British-Pai” y otro, con sudadera rojilla, al que llamaremos “De casa”.

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Estimados doctores neurólogos…

Estimados doctores neurólogos que diagnostican TDA y sugieren medicar a los niños – Blog de Gladys Veracoechea Troconis

Por: Gladys Veracoechea Troconis / Psicóloga infantil   Cuando recibo a los padres en consulta, y en especial cuando llegan con un diagnóstico de TDA emitido por un neurólogo, siempre l…

Origen: Estimados doctores neurólogos que diagnostican TDA y sugieren medicar a los niños – Blog de Gladys Veracoechea Troconis

Cuando recibo a los padres en consulta, y en especial cuando llegan con un diagnóstico de TDA emitido por un neurólogo, siempre les hago una serie de preguntas, que me ayudarán a formular mis hipótesis sobre lo que le pasa a ese niño.

En este momento, mis preguntas van dirigidas a los señores neurólogos que emiten diagnósticos de TDA y TDAH y sugieren medicar a los niños:

1.- ¿Cuáles son sus criterios objetivos y fiables para hace un diagnóstico de TDA y sugerir medicar a un niño?¿En qué se basa? ¿Le explica usted a los padres que por lo general en las consultas médicas se utiliza la escala de Conners que no es más que una serie de preguntas (cuestionario) que se administran en 15 minutos (cuando no se usa la abreviada que puede hacerse en 5-7 minutos)? ¿Usted considera que la puntuación obtenida en un cuestionario, que depende de quien brinde la información (padre, madre, docente) y de su estado de ánimo, es criterio suficiente para dar anfetaminas o antidepresivos a un niño?

2.-Cuando Ud. sugiere medicar ¿le explica a los padres lo que implica darle durante años unas drogas a su hijo? ¿Les alerta de que al niño se le deben realizar pruebas hepáticas y cardiológicas de rutina?

3.-¿Usted le explica a los padres que efectivamente ese fármaco (igual que todos) puede tener efectos secundarios sobre su hijo? ¿Le explica que el laboratorio que produce Strattera señala que 4 de cada 1.000 niños tienen ideas suicidas después de medicarles con este fármaco? Sí, son pocos, como me dijo una vez la ponente en una charla sobre TDA. Pero esa cantidad será mucha si dentro de esos cuatro niños que se suicidan o intentan hacerlo está su hijo.

4.-¿Hace usted una anamnesis fiable, que recoja realmente los datos de la historia de ese niño? ¿Le explica a los padres que es importante que digan si en la familia, por ejemplo, ha habido personas con tics porque ese es uno de los efectos secundarios del metilfenidato? ¿Les explica que a un niño que tenga problemas de alimentación o trastornos del crecimiento no se les debe medicar con metilfenidato, ya que también son efectos secundarios del fármaco?

Cada día aumentan los diagnósticos de TDA y TDAH y cada día son más los niños medicados. Si realmente son niños que presentan hiperactividad o dificultad de atención importante, se les medica, se encubren sus síntomas y se les niega la oportunidad de detectar en edades tempranas posibles dificultades, disfuncionalidades en sus procesos del desarrollo que puedan ser atendidas de forma adecuada para evitar problemas en un futuro.

El punto central no está en hacer un diagnóstico taxonómico (en este caso TDA) y medicar. Lo que realmente va a favorecer al niño es hacer un excelente diagnóstico descriptivo de su propia individualidad, por un psicólogo experimentado, y sobre esta base sugerir a los padres las terapias que requiere el niño e introducir los cambios ambientales que sean necesarios tanto en la casa como en el colegio.

Basta ya de emitir diagnósticos poco fiables y de medicar a los niños.

Profes Desconcertados

Asociación de Docentes Desconcertados – ADD. Tiene su gracia porque es así como estamos ante amenazas como la del TDAH, y “concerta” es precisamente el nombre del fármaco más usado para drogar a nuestros hijos y alumnos. Mi amigo Jokin y yo decidimos tomar el pulso a la cuestión ¿Cuántos de nuestros compañeros se sumarían a una carta o manifiesto de mínimos que nos ayude a conjurarnos y dar más visibilidad y fuerza a lo que pasa en las aulas con nuestros chicos y chicas? Creamos una cuenta de correo en Gmail: profesdesconcertados@gmail.com y de esta forma tan sencilla echamos a andar la ADD, Asociación de Docentes Desconcertados. El paso siguiente: consensuar un manifiesto. Nos costó, no fue fácil, porque somos muy miedosos. Pero al final ve la luz el siguiente escrito:

TDAH: a las autoridades sanitarias y educativas de la Comunidad Foral de Navarra    

Los profesores y profesoras abajo firmantes queremos manifestar nuestra más profunda preocupación ante el llamado Trastorno de déficit de Atención e Hiperactividad, su tratamiento y los escandalosos números que se observan en nuestra comunidad. Tememos estar ante un desastre de magnitudes inabarcables y difícilmente explicable pues en Navarra hay ya más de 4.500 niños y niñas afectos de este trastorno tan cuestionado y polémico a nivel mundial.   

Nosotros creemos que se está produciendo un sobre-diagnóstico masivo, ante el que las autoridades sanitarias navarras todavía no se han pronunciado en ningún sentido. Cada vez son más los profesionales que advierten de la inexistencia de dicho trastorno y sobre lo inconveniente que es la ingesta de metilfenidato en niños, pero a nosotros los docentes nadie con un mínimo de cualificación nos dice nada, se limitan a hacernos aplicar una Orden Foral dictada por el anterior Consejero de Educación.   

Exigimos a nuestras autoridades educativas y sanitarias que cumplan con su labor y hagan cuanto antes una declaración-aclaración que nos diga a qué atenernos, dónde nos encontramos, cómo estamos y sobre todo, qué es verdad y qué es mentira en el TDAH. 

Un cordial saludo

Nadie ha respondido hasta la fecha a esta carta desde que apareció publicada en diciembre de 2016. Vergonzante.

La Asociación de Docentes Desconcertados es un intento de algo bueno.

No te cuesta nada apuntarte, y no es lo mismo enviar un comunicado con 100 firmas que con tres mil. Así que haz el favor de apuntarte enviando un correo a esta dirección

profesdesconcertados@gmail.com

Con un poco de suerte, a alguno le haremos pagar lo que ha roto.

en ruta

Nuestra experiencia en Comicreando


Instituciones sin ánimo de lucro como la FAD– Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, Acción Magistral y MEP–Mejora tu Escuela Pública han tenido a bien premiarnos por la experiencia Comicreando . Y también se nos reclama para transmitir nuestra experiencia.
Es por esta razón os ofertamos charlas, conferencias o coloquios sobre temas directamente relacionados con la educación. Actualmente, nuestra parrilla de coloquios cuenta con los siguientes temas:

El mago Kamelo: a través de un personaje ficticio, un traficante llamado Kamelo, enseñamos a conectar a los chicos y chicas con su realidad para que ellos mismos sean los que puedan dirigir la dirección de sus pasos. El objetivo es conseguir realizar un cómic cuyos protagonistas, el alumnado, deciden el guión. El storyboard se concreta también en común y en la pizarra. La realización de las fotografías y la “magia” del ordenador viene después. Para esta actividad se precisan por lo menos tres sesiones, aunque hay una posibilidad de realizarla más someramente en dos horas y media con descanso de un cuarto de hora. Este trabajo fue galardonado con una mención especial al premio a la Acción Magistral a nivel estatal organizado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción – FAD.

Descárgate los cómics: El mago Kamelo 1El magoKamelo 2El magoKamelo 3

Alice Alien: es un simpático alienígena enamorado de la Tierra y del ser humano. Y para relacionarse con nosotros adopta la forma de un adolescente. Pronto comprueba que no es oro todo lo que reluce y que los adolescentes tienen grandes problemas de relación. Autoestima, etiquetas y bullying son los temas que hemos tratado hasta la fecha a través de Alice. Alice Alien fue premiada con una mención especial al premio a las buenas prácticas de la asociación Mejora tu Escuela Pública – MEP. La duración del evento es similar a la del Mago Kamelo.

Descárgate los cómics: Alice Alien 1, Alice Alien 2

Falacias y pseudociencias: el método científico y el doble ciego son las herramientas de las que disponemos para no caer en las trampas que la vida nos coloca en el camino. Prácticas de detección de timos. Tres horas con descanso de media hora.

  • TDAH: cuando ser niño/a es el problema, para algunos. Conoce absolutamente todo sobre esta afección inventada y cómo ha hecho para adueñarse del sistema educativo.  Dos horas y media con descanso de media hora.

  • Droga cerca, droga con fuerza. Alcohol, tabaco y cannabis son de la familia. Las drogas que no hemos hecho demasiado para evitar a nuestros jóvenes porque las hemos adoptado y ahora son como un miembro más de la familia. Dos horas y media con descanso de media hora.

Todas las charlas las imparten dos conferenciantes y son de formato  y duración flexibles con el fin de adaptarse a las necesidades particulares de cada uno. En el caso de que no se disponga de ordenador y cañón para proyectar, se debe notificar.

  • Para el alumnado impartimos charlas muy amenas a dos niveles: nivel 4º ESO o nivel Bachillerato sobre temas de amplia transversalidad relacionados con los cómics de divulgación científica, como el papel de las mujeres en la ciencia, la guerra biológica, Semmelweis, la teoría de la evolución o la verdad sobre la energía nuclear. Siempre bajo el punto de vista de la ciencia, es decir, de los hechos comprobados.

Contacta con nosotros pinchando aquí y hablamos.