Guerra biológica

¿Podemos matar usando esto?

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Conocemos como guerra biológica el uso de microorganismos (o sus toxinas) para acabar con el enemigo. Y es la respuesta a esa pregunta que el ser humano se hace tan a menudo: ¿podemos matar usando esto que me acabo de encontrar?

En el siglo XIX comenzamos a comprender la biología de lo muy pequeño. bacterias y virus eran objeto de concienzuda y apasionante investigación pero te equivocas si piensas que es un invento reciente. La guerra biológica, al parecer, ha existido siempre. Pero en la actualidad, gracias nuestros conocimientos, podemos hacer de un modo asquerosamente eficaz lo que en la antigüedad se hacía “de oído”, al buen tun-tun.

Los Arzawos, tradicionales enemigos de los Hititas, sufrieron brotes de tularemia,enfermedad bacteriana que si infecta a los pulmones puede ser mortal, producida por Francisella tularensis. Por los caminos de Arzawa, aparecían carneros sin dueño ¿Y quién dice que no a un valioso carnero “caído del cielo”? Misteriosamente, en los pueblos que recibían esos carneros aparecían brotes de tularemia ¿Era algo premeditado? ¿Estaban los Hititas capacitados para comprender la conexión entre los animales y la enfermedad? Durante las epidemias de tularemia, se impedía el paso de animales al interior de las ciudades, es decir, había una sospecha sobre la forma de infección.

1346, en el sitio de Caffa, los propios tártaros sitiadores sufrieron el azote de la Peste Negra provocada por la bacteria Yersinia pestis. El relato de Gabriele De Mussi, superviviente del asedio, cuenta primero cómo la horrible enfermedad diezmó a los sitiadores:

“… Era como si lloviesenflechas desde el cielo para golpear y destruir la arrogancia de los tártaros. Todos los cuidados y atenciónmédica eran inútiles; lostártaros morían tan pronto como aparecían los signos de la enfermedad en sus cuerpos: bultos en las axilas o las ingles causadas por humores coagulados, seguidos de una fiebre pútrida… “

Los bultos son los llamados bubones que dan nombre a la enfermedad: ganglios linfáticos inflamados, sinónimo de muerte. La aventura tártara podría haber terminado allí si no fuera porque a alguno de sus comandantes se le ocurrió una espantosa idea: lanzar los cadáveres apestados por encima de las murallas de Caffa:

.”… Se lanzaron montañas de muertos sobre la ciudad, y loscristianos no podían esconderse ni escaparde ellos, Y pronto los cadáveres putrefactos corrompieron el aire y envenenaron el agua y el hedor fue tan horrible que ni uno de cada mil pudo huir de los restos del ejército tártaro. Además, un hombre infectado llevaba el veneno a otros, e infectaba a otras personas y otros lugares con la enfermedad simplemente al mirarlos. Nadie sabía ni pudodescubrir una manerade defenderse…”

El relato de Gabrielle De’ Mussi da una idea del horror que la táctica tártara produjo en la ciudad. Esta es una de las ventajas del uso de la guerra biológica: el terror que provoca en quienes la sufren. En una película de Paul Verhoeven de 1985, “Los señores del acero”, se muestra esta táctica ofesiva.

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