El tabaco: qué es en realidad y qué aparenta ser

 

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El tabaco, un insuperable mago escapista

El tabaco lleva varios cientos de años matando. A pesar de ello se “escapa” de su culpabilidad de forma que en la actualidad, nuestros chicos y chicas no lo ven como un peligro, ni siquiera como una droga. Es nuestra obligación como docentes mostrar ese rostro del tabaco.

No tiene ningún efecto claro sobre nuestro organismo, pero le hacemos responsable de todas nuestras habilidades innatas, como nuestra capacidad de concentración, de relajación e incluso de nuestra felicidad. Esta es su forma de “escapar” de su clara incompetencia como droga.

Para asegurar una buena cantidad de adictos al insecticida perfumado, no se han ahorrado esfuerzos: prensa, radio, tv, cine, moda, clichés, iconos… ningún producto ha sido jamás tan publicitado. Médicos, farmacéuticos y profesionales sanitarios en general han colaborado en gran medida prescribiendo incluso fumar para determinadas dolencias. Es su forma de “escapar” al olvido. Su nivel de adicción es tan fuerte que incluso ante un diagnóstico terminal de cáncer de pulmón, las personas no dejan de fumar; el tabaco “escapa” al veredicto de asesinato en primer grado.

Incluso se puede hacer una contra-publicidad salvaje del tabaco porque esto no hará mermar sus ventas ni un miligramo: paquetes envueltos con fotografías de pulmones, boca, lengua con cánceres, frases lapidarias, estadísticas demoledoras… nada lo puede parar ¿Nada? Algunos pensamos que conocer su verdadera composición haría algo, pero eso es precisamente lo que ningún gobierno consiente y así se “escapa” de ser fichado.

Es el producto estrella de cualquier gobierno, no solo del nuestro: producto gravado de impuestos hasta la extenuación que produce contribuyentes de jubilación corta, cada vez más. El cáncer de pulmón es de los de más rápido desenlace. Cuando eres enfermo de un cáncer terminal, una de las situaciones que más angustian tus últimos días de vida es el hecho de pensar que “te tienes bien merecido lo que te pasa” de alguna manera. Es una sensación terrible. Si estás en esa situación querido paciente de cáncer, esto que te voy a decir ahora te puede ayudar:

no se puede ser a la vez víctima y culpable. Y un paciente de cáncer siempre será una víctima.

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